En la Semana Santa en Cuba, llena de devoción, tradiciones y respeto compartido entre la comunidad, cada detalle —desde las visitas a los templos hasta el silencio reverente del Viernes Santo— reflejaba una profunda conexión con la fe. La celebración alcanza su punto más alto con la alegría del Domingo de Resurrección, recordando que Jesús vive y trae esperanza a los creyentes.


















