La Semana Santa: el más grande cambio sistémico en nuestra conciencia humana

¿Has pensado alguna vez que cada Semana Santa celebramos el mayor cambio sistémico en la conciencia humana? Hablamos, con demasiada tristeza, del escándalo de la cruz… que comenzó como el escándalo de la cuna. Pero lo que entonces sucedió fue un cambio radical en la forma en que pensamos sobre Dios y sobre nosotros mismos.

Jesús pregunta: «¿Entendéis?»

En el domingo de Ramos, quedó claro que la multitud no entendía. La pregunta de Jesús en la Última Cena suena tan verdadera hoy como cuando hizo la pregunta por primera vez, a sus amigos más cercanos.

Les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis ‘el Maestro’ y ‘el Señor’, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros. En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía. Sabiendo esto, dichosos seréis si lo cumplís».

Juan 13,11-17

Nuestra imagen de Dios frente a las acciones de Dios

La imagen operativa de Dios para muchos cristianos (a excepción de los místicos) es un monarca poderoso, generalmente parecido a un anciano europeo sentado en un trono. No es casualidad que la palabra latina para Dios, Deus, provenga de la misma raíz que Zeus. Algunos dirían que el cristianismo no se ha movido mucho más allá de la imagen mitológica de Zeus. De hecho, a veces se hace referencia a Dios como «el hombre de arriba».

De hecho, muchos no están muy lejos de una imagen irreflexiva de Dios como la máquina expendedora divina que nos recompensará si hacemos y decimos lo correcto.

Sin embargo, esta no es la imagen de Dios que nos reveló Jesús:

  • Un bebé vulnerable nacido en una tierra ocupada y oprimida;
  • un refugiado;
  • creció en sabiduría, edad y gracia;
  • un carpintero humilde cuyos amigos eran pescadores, prostitutas y recaudadores de impuestos;
  • un criminal ejecutado en una cruz por autoridades que lo acusaron injustamente.

En otras palabras, Jesús nos muestra a un Dios vulnerable, mucho más que el Dios poderoso que los cristianos a menudo asumen.

¿Cuál es la cuestión?

¡Dios se acerca a nhosotros en humildad y sin poder! ¡Esto sí que es cambio de paradigma! Dios está presente en el servicio amoroso más que en el poder y la fuerza.

«Sé de dónde he venido y a dónde voy —dice Jesús—, pero vosotros no sabéis de dónde vengo ni a dónde voy» (Juan 8,14). ¡Así vino a decirnoslo! … ¡Y nos lo demostró justo al día siguiente!

Vengo de un Dios amoroso y vuelvo a un Dios amoroso.

Le da un nuevo significado a las palabras: «Haced esto en memoria mía». «Amaos los unos a los otros como yo os he amado».

También le da un nuevo significado a una lectura utilizada en la liturgia de la festividad de San Vicente de Paúl:

«Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte. Lo plebeyo y despreciable del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para reducir a la nada lo que es» (1 Cor 1,27-28).

¡Qué radicales e incomprensibles parecieron estas palabras a los corintios!… Pero no para san Pablo, san Vicente y santa Luisa, y los que hoy siguen sus pasos.

Comprendiendo la Semana Santa a nivel personal

  • Domingo de Ramos: ¿Puedo recordar algún momento en que esperé que Dios me salvase del sufrimiento?
  • Jueves Santo: ¿Puedo recordar los momentos en que no lavé los pies de otra persona cuando Jesús me lo pidió?
  • Viernes Santo: ¿Puedo recordar los momentos en que me sentí abandonado en mi cruz?
  • Domingo de Pascua: ¿Puedo recordar los momentos en que alguien me acompañó y me ayudó a adquirir una perspectiva?
  • ¿Puedo aceptar el escándalo de la cuna y la cruz, un Dios sin las trampas del poder?
  • ¿Soy un devoto involuntario del evangelio de la prosperidad donde una buena vida es una recompensa por hacer lo correcto?
  • ¿Cómo expresamos y celebramos este cambio en nuestras vidas?
  • ¿Estoy dispuesto a lavar los pies de los demás como Dios encarnado me los ha lavado a mí?

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