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Duro tiempo de crisis y decisión de fe

por | Ago 23, 2018 | Formación, Reflexiones | 0 comentarios

Jesús tiene palabras de vida eterna.  Los verdaderos discípulos las escuchan y las hacen, aun resultándoles esto bien duro y penoso. 

Es contagiosa la incredulidad de los de Judea, quienes murmuran contra un galileo de Nazaret y, luego, disputan entre sí.  Pues, pronto comentan muchos discipulos que es duro e inaceptable lo que Jesús acaba de enseñar.  No pueden entender su dicho de que su carne es verdadera comida y su sangre, verdadera bebida.  Les es causa de tropiezo que él se presente como el pan de vida bajado del cielo.

Pero no calma Jesús a los escandalizados.  Advierte, más bien, que les causará mayor escándalo, pues subirá al cielo, del que él bajó.  Verán más claramente la falsedad del dilema:  «O Dios o el hombre ».  Bien se les manifestará entonces, de modo a la vez duro y asombroso, tremendo y fascinante, que él es Dios-Hombre.

Indudablemente, nos resulta duro creer que en Jesús Dios es hombre y el hombre es Dios.  Parece que le cuesta incluso a Juan expresar esa verdad.  Según el evangelista, dice Jesús que la carne no sirve para nada.  Pero también afirma el mismo Jesús que su carne es verdadera comida.

Juan, además, relaciona el mundo con el pecado.  Por eso, aunque los de Jesús están en el mundo, no son del mundo.  Con todo, tanto ama Dios al mundo que entrega a su Unigénito.  No quiere juzgar al mundo, sino salvarlo por su Hijo.

Entonces, ¿en qué quedamos?  Y se nos da a conocer inequívocamente que hay que ceer sencillamente, por muy duro que nos resulte esto.

Un reto duro nos presenta «Dios-con-nosotros». 

Jesús nos enseña cómo se mantienen en equilibrio los polos aparentemente opuestos de nuestra existencia.  Su vida es una demostración de cómo se vive el misterio, suyo y nuestro.

Seguramente, exige de nosotros que nos decidamos.  ¿Lo abandonamos, para volver a nuestro modo acostumbrado y cómodo de vivir?  O, ¿seguimos con él, no obstante su duro modo de hablar?  ¿Hay alguien realmente al que podemos acudir?

Y en este duro tiempo de escándalos, —causados por nosotros mismos, no por Jesús—, es de mucha ayuda recordar que Dios sigue obrando en la historia humana, «enderezando caminos torcidos e igualando sendas escabrosas.  Y por último, prevalece el amor de Dios, lo que es una verdad que se revela en la persona y la vida de Jesús» (Robert P. Maloney).  Dice Maloney en otro escrito:  «A veces cuando hay … escándalos en la jerarquía misma, nos es útil notar que la iglesia echa raíces profundas y florece en la vida de los pobres».

No hay manera, desde luego, de excusar los crímenes ni la falta de cuidado para los pequeños (Papa Francisco).

Señor Jesús, acudimos a ti para alimentarnos de tu carne y sangre.  Te encierras en los pobres, quienes practican la verdadera religión (SV.ES XI:120).  Por eso, acudimos a ellos también, especialmente en este duro tiempo de crisis.

26 Agosto 2018
21º Domingo de T.O. (B)
Jos 24, 1-2a. 15-17. 18b; Ef 5, 21-32; Jn 6, 60-69

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