¿Qué es un ingreso básico garantizado? ¿Cómo funciona y cómo puede ayudar a quienes viven en la pobreza? El concepto de proporcionar un ingreso básico garantizado a todos los que tengan derecho a él es una idea que existe desde hace tiempo, pero es un tema que actualmente goza de mayor nivel de interés que nunca. Existen varios modelos y métodos de implementación para dicho programa, pero básicamente a cualquiera que tenga derecho, debido a su bajo nivel de ingresos, se le proporciona un pago mensual, sin condiciones para el receptor. La cantidad que recibe una persona suele ser una cifra que utiliza para su cálculo la línea de pobreza designada y proporciona un porcentaje predeterminado de la diferencia entre el ingreso del receptor y la línea de pobreza. La ocasión de recibir un individuo este dinero extra puede marcar una gran diferencia en sus vidas. Imagínese lo que puede significar obtener 1.000 dólares extra, o más, al mes a una persona o familia que está viviendo mes a mes simplemente para mantener un techo sobre sus cabezas o comida en las despensas.

Recientemente participé en un congreso sobre los ingresos básicos de América del Norte en Hamilton (Ontario, Canadá), donde pudimos asistir a varias sesiones informativas sobre diversos temas relevantes sobre el ingreso básico. Hubo conferenciantes de Estados Unidos, Canadá y otros países del mundo. Además, escuchamos a personas que están de hecho inscritas en un proyecto piloto de ingresos básicos de tres años, que actualmente se lleva a cabo aquí, en Ontario, en tres comunidades diferentes. Fue inspirador escuchar describir a estos destinatarios lo mucho que les ha supuesto este ingreso adicional para ellos y sus familias.

Además de la mejora obvia en las vidas de estos destinatarios, también había la sensación real de que ahora también se sienten mucho más miembros de su comunidad. Pueden participar en diversas actividades, comer más saludablemente, lo que también puede significar menos viajes al médico y la necesidad de tomar medicamentos. Cuando necesitan medicamentos u tienen necesidades relacionadas con su salud, ahora pueden pagarlas. Además, y quizás lo más importante, ahora tienen un mayor nivel de autoestima y de dignidad humana, a la que tienen derecho. Hablaré más sobre el ingreso básico en un próximo artículo.

Sobre el autor:

Jim Paddon vive en London, Ontario, Canadá y es ex-presidente del Consejo Regional de Ontario de la Sociedad de San Vicente de Paúl. Actualmente es presidente del Comité Nacional de Justicia Social de la Sociedad en Canadá. Está casado con su querida esposa Pat y tienen seis hijas y once nietos. Jim ha sido miembro de la Sociedad desde los años 70.

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