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Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús — Misioneros Laicos Vicencianos en Kenya

por | May 12, 2017 | Formación, Reflexiones | 0 comentarios

Dios te salve, María, llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Mientras estaba en una pequeña aldea de Kenia (África) llamada Chepnyal con los Misioneros Laicos Vicencianos (MLV) durante el mes de agosto, tuve muchas oportunidades de acercarme a Dios al encontrármelo cara a cara y a través de la oración. Mi experiencia de con los MLV en su conjunto cambió la vida y me llevó a comprender mejor a Jesús, fruto del vientre de María.

Para los principiantes: la fruta sola es muy beneficiosa. Comienza como una semilla y crece pacientemente para acabar siendo algo hermoso, satisfactorio y que es un placer para la mayoría. La fruta viene en todas las formas, tamaños, colores y gustos. La fruta es accesible y deseable. Jesús es todas estas cosas y más. Jesús es favorable, prometedor, cumplidor, dulce, amable, un placer, accesible, deseable, digno de confianza y hermoso. Su amor nos alcanza de maneras únicas dondequiera que estemos, y dentro de nosotros él planta semillas que crecen.

Todos los días, mientras estuve en Chepnyal, tuve tiempo de rezar reflexivamente el rosario, sin distracciones. Mientras oraba cada Ave María, esa palabra, «fruto», se destacaba para mí una y otra vez. Se convirtió en un elemento básico en mi experiencia porque vine a entender que Jesús plantó en mí la semilla de servir junto a los pobres en Chepnyal, y esa semilla se convirtió en la fruta más deliciosa que he probado. De hecho, es un sabor del que he estado tan hambrienta por toda mi vida que no puedo separarme del gusto.

Mientras estuve en Kenia, vivía en una comunidad con 3 otros MLV y 3 Hijas de la Caridad. En esas 6 mujeres vi la belleza de Dios una y otra vez, por su paciencia, humor, compromiso, amor, generosidad, flexibilidad, autenticidad, amistad y alegría. Solo por ellas ya estaba satisfecha con mi experiencia en Kenia. Sin embargo, Dios continuó revelándome lo fiel que es y cómo está en todos, especialmente en los pobres. Ya fuera por medio de los campamentos de día en aldeas cercanas, o enseñando clases de negocios a mujeres, o haciendo lo que las Hijas de la Caridad necesitaran de nosotras, conocí a Cristo directamente. Cristo era acogedor, sencillo, cálido, jubiloso, cariñoso, genuino, feliz, gratificado, acogedor y fructífero. Cristo era todas las sonrisas, curiosidad, apretones de manos, abrazos, juegos y narices que moqueaban. Cristo era el sonido de la lluvia, la risa, las barreras idiomáticas, la oración, el canto y las palmas. Cristo era el sabor de la Eucaristía, el chapati, el agua, el té, la soda, el café, el arroz con frijoles, la mantequilla de maní y la fruta. Cristo me hizo sentir más en paz y más alegre que nunca me he sentido. Ser miembro de MLV y conocer a la gente en Chepnyal ha cambiado la manera en que pienso, siento, veo el mundo a mi alrededor, actúo, estoy al servicio de los demás, y me sirven.

Jesús nos llama a cada uno de nosotros a continuar su trabajo y los vicencianos alrededor del mundo están haciendo precisamente eso. MLV es una oportunidad asombrosa para que los hombres y las mujeres profundicen en su relación con Dios a través del encuentro con Cristo en los pobres en África y permitiendo que su propia pobreza personal sea servida por aquellos a quienes ellos vinieron a «servir». El fruto del vientre de María, Jesús, es un sabor irresistible que alimenta a cada vida. Nunca podré agradecer a Dios lo suficiente por alimentarme con su fruto durante toda mi vida, pero de una manera nueva que llenó mi corazón mientras estuve en Kenia. Ha suscitado en mí un profundo deseo de discernir cómo hacer para no perder nunca el dulce sabor de la fruta más bendecida de María en mi vida cotidiana.

«Servir a los pobres es ir a Dios y ver a Dios en ellos». — San Vicente de Paúl

Isabella Davila es una alumna de los Misioneros Laicos Vicencianos en 2016.

Etiquetas: Misionero

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