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¿Incómodo con el cambio sistémico?

por | Abr 16, 2016 | Cambio Sistémico, Formación, John Freund | 0 comentarios

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¿Incómodo con el cambio sistémico?

No es ningún secreto que muchas personas se sienten incómodas con el cambio sistémico. Parece que es difícil meterle mano. Por otra parte, hay otros que se sienten cómodos con lo que creen que es un cambio sistémico. En realidad, se sienten cómodos con lo que es simplemente una nueva etiqueta para lo que ya estaban haciendo.

¿Qué es el cambio sistémico? Usando el ejemplo del hambre, el problema real no es cómo suministrar alimentos, sino la forma de abordar la causa por la que las personas no tienen lo suficiente para comer: el sistema socioeconómico en el que viven. Identificar la causa significa intervenir de una manera que dé, como resultado, una modificación en el sistema en su conjunto.

El principio de un cambio sistémico, en el contexto de las obras entre los pobres, va más allá de la necesidad inmediata del suministro de alimentos, ropa y refugio. Su enfoque particular es asistir a los necesitados para cambiar las estructuras en las que viven y ayudar a desarrollar estrategias mediante las cuales puedan salir de la pobreza.

El «cambio sistémico» no debe confundirse con el «cambio sistemático.» Este último se refiere a un proceso planificado paso a paso. El «cambio sistemático» puede tener efectos muy positivos, pero puede ser limitado en su alcance, centrándose en cambiar sólo un aspecto de un sistema más grande. El «cambio sistémico» va más allá y se centra en todo el sistema. Dicho de otra manera, un cambio sistemático describe un proceso: una manera de lograr un resultado. Por el contrario, el cambio sistémico es un resultado en el que se transforman una serie completa de elementos que interactúan.

Aunque los métodos sistemáticos se pueden usar para producir un cambio sistémico, el cambio sistémico requiere herramientas hechas para ayudar a cambiar las actitudes. Por lo tanto, usando una frase que se atribuye a menudo a Albert Einstein, pensar desde el cambio sistémico nos ayuda a «aprender a ver el mundo de nuevo.» Proporciona herramientas para centrarse en las relaciones entre los elementos de un sistema, interpreta la experiencia de un grupo de ese sistema, y promueve el cambio estructural en el sistema. (Http://famvin.org/wiki/Systemic_Change,_an_Introduction)

Volviendo al hecho de que muchas personas se sienten incómodas con el cambio sistémico, mientras que otros se sienten cómodos con etiquetar lo que ya han hecho como cambio sistémico, estas dos posiciones tienden a tener en común no escuchar e involucrar a los que están en necesidad.

Recuerdo que hace unos años estar presente en una «sesión de escucha» llevada a cabo por un grupo de la Sociedad de San Vicente de Paúl. Alguien finalmente se dio cuenta que podría ser bueno el preguntar a las personas marginadas que deseaban servir lo que podrían hacer mejor. En resumen, cuando escucharon las personas, se sorprendieron al enterarse de que su banco de alimentos no estaba abierto a las horas en las que los que necesitan sus servicios podían ir.

Este no es un ejemplo de cambio sistémico, ya que no abordaba el sistema que creó el hambre. Pero es un buen ejemplo del no involucrar y escuchar las voces de los marginados. (Por supuesto, algunos podrían decir que el cambio sistémico era el aprender a escuchar.)

El cambio sistémico implica el proyecto a veces desordenado de escuchar cómo las personas perciben el problema. La gente a menudo carece de palabras o confianza.

Es demasiado fácil ir con nuestras ideas de lo que va a funcionar.

Hace algunos meses leí de una celebridad que pensaba que el problema con las personas pobres era que no sabían cómo comprar económicamente. Ella abogaba por un programa de educación nutricional. Sonaba como un enfoque de cambio sistémico… hasta que experimentó el problema sí misma.

Cuando se la retó a vivir con un presupuesto magro en un barrio en particular, descubrió que ella no entendía los problemas que enfrentan las personas. Este barrio era lo que se llama un desierto de alimentos. La única opción eran los colmados. La gente no tenía acceso a supermercados con alimentos de mejor calidad. Tampoco tenían suficiente dinero para comprar cantidades más grandes para llegar a ahorros significativos.

El cambio sistémico necesario en este caso sería la promoción para que fuese factible que un supermercado pudiese sobrevivir en ese barrio.

Un enfoque de cambio sistémico es necesariamente interdisciplinario. E involucra a muchos actores diferentes dentro de la sociedad. Entre ellos: los mismos pobres, las personas interesadas, los donantes, las iglesias, los gobiernos, el sector privado, los líderes en los negocios, los sindicatos, los medios de comunicación, las organizaciones y redes internacionales.

Con demasiada frecuencia, nuestro verdadero problema es con los del el primer lugar en esta lista: los pobres. Con demasiada frecuencia no prestamos atención a los mismos pobres, escuchándoles.

En las obras entre los pobres, el cambio sistémico tiene objetivos más allá de la provisión de alimentos, ropa y refugio para aliviar sus necesidades inmediatas. Se centra en ayudar a los necesitados a cambiar las estructuras generales en las que viven. Busca que ellos puedan desarrollar estrategias mediante las cuales salgan de la pobreza.

¿Es todo esto Vicenciano?

Ten en cuenta lo que el Papa Juan Pablo II imploró a los Vicencianos en 1986:

Busquen cada vez más, con audacia, humildad y habilidad, las causas de la pobreza y fomenten las soluciones a corto y largo plazo — soluciones concretas, adaptables y eficaces. Al hacer esto trabajarán por la credibilidad del Evangelio y de la Iglesia.

En nuestros esfuerzos hacia el cambio sistémico, buscamos no sólo para ayudar a los pobres en sus necesidades inmediatas, proporcionando alimentos, ropa y refugio. sino en ayudarles a cambiar el sistema social en el que viven, para que puedan salir de la pobreza. Ese trabajo desarrolla el corazón de las orientaciones de Vicente de Paúl para la Familia Vicenciana.

Algunas preguntas sobre nuestros proyectos:

  • ¿Cuándo preguntamos por última vez a nuestros «usuarios» cómo veían el problema?
  • ¿Implicamos a los marginados en la definición de las necesidades?
  • ¿Cómo está este proyecto abordando las causas subyacentes y rompiendo el ciclo de la dependencia?

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