Ver a Cristo en el rostro de los pobres

Perder (Mateo 16,24)

Perder (Mateo 16,24)

Mientras realiza su último viaje a Jerusalén, Jesús da una advertencia a los discípulos que viajan con Él: «¿De qué le serviría a uno ganar el mundo entero si pierde su vida?» Los comentaristas se han fijado en la palabra «ganar» de su pregunta y han señalado algunas formas en que todavía hoy encontramos huellas de esa mentalidad en determinados patrones culturales.

Perder (Mateo 16,24)

Vasijas de barro (2 Cor 4,7)

La imagen paulina del tesoro en vasijas de barro revela el misterio de la fragilidad humana habitada por la presencia inagotable de Dios. Aunque el sufrimiento, la persecución y la debilidad puedan quebrarnos, el amor divino nos sostiene, sana y colma de nuevo. Las palabras de san Vicente recuerdan que la debilidad no impide la virtud, sino que permite que la gracia la haga florecer.

Perder (Mateo 16,24)

Pedro y Pablo (Hch 12,1-11; 2 Tim 4,17-18)

Todos hemos oído alguna vez la expresión: «Nunca lo habría imaginado». Es decir, nada de lo que está sucediendo en el presente me habría llevado a prever este desenlace futuro. Este tema aparece de manera destacada en las historias de dos de los primeros santos, Pedro y Pablo, hombres que caminaron muy de cerca junto al Señor Jesús misionero.