Sections

Second Sunday of Lent, Year C-2019

Pass over from Death to Life, from Evil to Good

Jesus has the words of eternal life. They go and listen to him, those who seek to pass over from death to life, from evil to good.

Jesus goes up the mountain to pray. Coming along are Peter, John and James. Why choose them? It is surely not because they simply do not mind tagging along just to pass the time. Perhaps it is because of their willingness and readiness to follow, which they showed when he first called them.

But in spite of the willingness of the spirit, the flesh is weak. So, the three disciples fall asleep while they watch. They need to do as Jesus: pray (see SV.EN XI:76).

Moreover, the three are the followers of Jesus who show that they have a tough time understanding him. He chides them for it in no uncertain terms. It perhaps explains also why he wants them nearby; they have to see and hear closely to understand.

Sadly, however, as closely as Peter, John and James see Jesus’ glory, they still do not understand. What Peter says shows he does not grasp what is happening; he does not know what he is saying. That is because the one who earlier tried to make Jesus stumble now mistakes his transfiguration for his final glory. It is enough for him, too, that he and John and James are there. He does not seem to think of the others. Furthermore, he puts Jesus on the same footing as Moses and Elijah.

The disciples’ fright also gives away their lack of understanding. For them, it seems, the cloud—which tells them they are in God’s presence—only means certain death. But the voice that comes from the cloud proves them wrong. They are before God because he wants them to live. He is telling them to listen to Jesus. He is saying, in so many words, that Jesus is the Word on which they must live.

Jesus, the Son of God, is the fulfillment of the law and the prophets. He cannot but surpass, then, pass over, Moses and Elijah.

For truly understanding disciples, Jesus is the center. The law and the prophets point to him. Moses and Elijah pass over their own exodus and speak instead of his exodus. True followers, then, focus on neither Moses nor Elijah nor themselves, but on Jesus. He is their leader, who enables them to pass over from sin to grace.

Paradoxically, however, disciples can pass over so, only if they follow Jesus to the end, to the cross, to self-emptying love. They can pass from death to life, from darkness to light, from loss to gain, if they can get past their yearning for “an honorable retirement” (see SV.EN I:15)

Lord Jesus, grant that we may imitate you and pass through the world, go about, doing what is right, good and true.


17 March 2019

Second Sunday of Lent (C)

Gen 15, 5-12. 17-18; Phil 3, 17 – 4, 1; Lk 9, 28b-36


VERSIÓN ESPAÑOLA

Pasar de la muerte a la vida, del mal al bien

Jesús tiene palabras de vida eterna. Acuden a él y le escuchan quienes buscan pasar de la muerte a la vida, del mal al bien.

Sube Jesús a lo alto del monte para orar. Con él están Pedro, Juan y Santiago. ¿Por qué escoger a éstos? Tal vez se deba a la disponibilidad y la listeza de ellos para seguir, las que demostraron ellos al llamarles Jesús por primera vez.

Pero por muy decidido que sea el espíritu, la carne es débil. Así pues, los tres discípulos se caen de sueño mientras velan con Jesús. Deben hacer lo que él, a saber, orar (véase SV.ES XI:778).

A estos tres, además, les cuesta más, por lo visto, entender a Jesús. Los increpa él por su incomprensión, la que quizás le dé razón a Jesús para tenerlos cerca. Ellos tienen que verle y oírle de cerca para entender.

Lamentablemente, sin embargo, aunque de cerca ven la gloria de Jesús Pedro, Juan y Santiago, todavía quedan sin entender. La intervención de Pedro pone de manifiesto que no comprende él lo que está ocurriendo; no sabe lo que dice. Es que el que antes trató de obstaculizar a Jesús ahora confunde su transfiguración con su gloria final. Le basta también con estar allí él, Juan y Santiago. Al parecer, no piensa en los demás discípulos. Y coloca además a Jesús en el mismo plano que a Moisés y a Elías.

El temor de los discípulos delata también su incomprensión. Parece que para ellos, la nube, símbolo de la presencia de Dios, solo significa muerte segura. Pero la voz desde la nube demuestra que están equivocados ellos. Están en la presencia de Dios porque él quiere que vivan. Les manda escuchar a Jesús. Es una forma de decirles que Jesús es la Palabra de la que deben vivir.

Jesús, el Hijo de Dios, da plenitud a la ley y los profetas. No puede sino superar, pues, pasar sobre Moisés y Elías.

Los discípulos que realmente comprenden colocan a Jesús en el centro. La ley y los profetas apuntan a él. Moisés y Elías no pueden menos que pasar por alto el éxodo propio de ellos para hablar más bien del éxodo de Jesús. Los verdaderos seguidores de Jesús no se enfocan ni en Moisés ni en Elías ni en sí mismos, sino en Jesús. Él es quien los lidera para que puedan pasar del pecado a la gracia.

Paradójicamente, sin embargo, los discípulos podrán pasar así solo si siguen a Jesús hasta el fin, hasta la cruz, hasta el amor abnegado. Podrán pasar de la muerte a la vida, de las tinieblas a la luz, de la pérdida a la ganancia, si logran superar su ansia de «un honesto retiro» (véase SV.ES I:88).

Señor Jesús, concédenos imitarte y pasar por el mundo haciendo lo bueno, lo recto y lo verdadero.


17 Marzo 2019

2º Domingo de Cuaresma (C)

Gén 15, 5-12. 17-18; Fil 3, 17 – 4, 1; Lc 9, 28b-36