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Enciclopedia:Efemérides/9 de septiembre

1674. En Fort-Dauphin, todos los franceses del sur de Madagascar se embarcan en el Blanc-Pignon para retornar a la metrópoli. El abandono de la isla por la Compañía de las Indias y el menor interés del Gobierno del rey Luis XIV en la colonia han alentado el espíritu de rebelión de los indígenas y la indisciplina de los franceses que el Gobernador, Juan de la Bretesche, ha contenido con dificultades. En los últimos días de agosto los malgaches han masacrado a los colonos instalados en la región de Annosy; entre las víctimas están dos miembros de la Congregación de la Misión, los hermanos Guillermo Gallet y Pedro Pilliers. Otros cuatro miembros, los sacerdotes Marino Roguet y Miguel Montmasson y los hermanos Juan Bourguin y Gerardo Minser, forman parte de los sesenta y tres pasajeros que suben a bordo del Blanc-Pignon. El regreso de los misioneros había sido decidido en 1671; el superior general de la Congregación, P. Renato Alméras, ante las lamentables noticias que llegaban de Madagascar y ante la acumulación de desastres producidos en veinticuatro años de evangelización al sur de la gran isla, había pedido su parecer a sus consejeros y a los visitadores reunidos en París, en 1668, para la II Asamblea General de la Congregación de la Misión. El viaje de regreso durará más de un año; solo la travesía de Mozambique requerirá siete meses, en el curso de los cuales sucumbirán los dos hermanos de la Misión. Habrá que esperar doscientos veintidós años para que un nuevo equipo de paúles, encabezados por Mons. Santiago Crouzet, desembarque en Madagascar, el 7 de abril de 1896.

1786. En la pequeña aldea de Confort, en el departamento francés de Ain, nace una niña, Juana María Rendu, que es bautizada ese mismo día por el abad Génolin. Su padrino por poderes es el abad Santiago Andrés Emery, amigo de la familia y superior general de los Sacerdotes de San Sulpicio, que más adelante tendrá ocasión de iluminar y apoyar a su apadrinada, que entrará en la Compañía de las Hijas de la Caridad, dejando el nombre de Juana María para pasar a llamarse sor Rosalía Rendu y desarrollar en París una intensa actividad caritativa.