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Enciclopedia:Efemérides/9 de octubre

1624. El Arzobispo de París, Juan Francisco de Gondi, hace la visita pastoral a la Parroquia de Clichy, de la que Vicente de Paúl es párroco desde hace doce años. Todo está en orden.

1639. Muere el P. Juan de la Salle, con cuarenta y un años de edad. Junto con Antonio Portail y Francisco de Coudray, fue uno de los tres primeros sacerdotes que se unieron, mediante acta notarial firmada el 24 de septiembre de 1626, a Vicente de Paúl en la naciente Congregación de la Misión. Gran misionero, hombre extraordinariamente fervoroso y razonador, durante un año escaso fue el primer director del recién creado seminario interno. Con motivo de su muerte se tuvo la primera conferencia sobre las virtudes de los compañeros difuntos.

1640. Vicente de Paúl escribe al P. Luis Lebreton, que está en Roma para conseguir la aprobación por la Santa Sede de los votos, preguntándole si los misioneros se convertirían en religiosos si hicieran el voto de estabilidad. La de que los miembros de la Congregación hicieran únicamente el voto de estabilidad fue una de las varias posibilidades que Vicente consideró en su intento de conseguir la aprobación de la Santa Sede.

1654. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre el escándalo. En la elección del tema habría influido que sor María Joly, una de las hermanas más antiguas de la Compañía, en Sedán desde 1641, ante la petición de Luisa de Marillac de que vuelva a París, ha contestado que sólo obedecerá si le escribe el propio Vicente de Paúl. Este comienza diciendo que la conferencia se divide en tres puntos: las razones para no escandalizar nunca al prójimo; los actos que lo escandalizan y los principales pecados que pueden cometer las hermanas; lo que hay que hacer para no escandalizar. Como se hará tarde, Vicente, tras consultar al P. Antonio Portail y a otro sacerdote, decidirá que se continúe otro día, que finalmente será el 15 de noviembre. Vicente destaca la importancia del tema y, tras escuchar las razones que dan las hermanas, se centra en el mandato del Señor de que se huya del escándalo y la maldición que lanza sobre los que los que escandalizan. Vicente pone como ejemplo de escándalo el que una hermana murmure de su superiora, se queje de su forma de gobernar, critique todo lo que ordena, murmurando con las demás, porque les da licencia a todas las que la oyen para hacer lo mismo. Vicente enfatiza la gravedad del escándalo afirmando que la que lo comete merecería ser enterrada viva como castigo y dice que "siempre que una hermana habla mal de otra, critica a la Compañía, se indigna de las acciones de unas y de otras, picotea sobre todo lo que se hace en casa, habla a una de una manera y a otra de otra, se queja a veces de la superiora, a veces de otra hermana, habla de sus dificultades, en particular con las que tienen el mismo humor que ella, todo esto es hacer actos que son de suyo malos y llevan consigo una cualidad que se llama escándalo, sobre todo cuando se trata de antiguas, que están en la Compañía desde hace diez, catorce o quince años. ¡Ah, Salvador mío, cuánto daño hacen!". Vicente distingue entre escándalo dado y escándalo recibido, sirviendo de ejemplo de este último una hermana que critica que otra cumpla las reglas fielmente, y añade que la hermana que permite que otra critique a las demás sin contradecirla para que deje de hacerlo ofende a Dios porque el que puede impedir un mal y no lo hace es tan culpable como si lo cometiera.

1659. Escrito en el que Vicente de Paúl propone, con arreglo a las Constituciones y a fin de ayudar a los delegados que, tras su muerte, deberán elegir a su sucesor como superior general, a dos personas que parecen poseer las cualidades requeridas para ello. Se trata de los padres Renato Alméras y Tomás Berthe.