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Enciclopedia:Efemérides/9 de noviembre

1653. Vicente de Paúl comunica a la duquesa de Aiguillon, María de Vignerod de Pontcourlay, que las autoridades civiles les han prohibido continuar las obras del futuro Hospital General en la Salpetrière y le pide su intercesión para que anulen esa prohibición. Así comienzan las disputas por hacer del Hospital General de París una obra privada o una obra pública dirigida por el rey.

1653. Consejo de la Compañía de las Hijas de la Caridad en la que se trata del envío a Nantes de tres hermanas en sustitución de otras tres. Vicente dice que cuando sean llamadas para dar su parecer en el Consejo deben recomendarse a Dios y prepararse para decirlo junto con las razones del mismo. Vicente recalca que hay que dar las razones y si antes ha hablado otra hermana cuyo parecer es distinto, hay que responder a las razones que ha dado con otras razones. Tras esto Vicente destaca el gran bien que hacen las hermanas que están en la casa dando buen ejemplo a sus hermanas, sobre todo a las nuevas, con su paciencia, tolerancia, mansedumbre, cordialidad, humildad y caridad de unas con otras.

1656. Una gripe retiene a Vicente de Paúl en la cama.

1817. En París, tras muchas gestiones de los sucesivos vicarios generales de la Congregación de la Misión, los padres Francisco Florentino Brunet, Domingo Francisco Hanon y Emmanuel Verbert, y tras bastantes vicisitudes imputables en gran parte a negligencias y dificultades de las administraciones imperial y real, la Congregación recobra una Casa Madre. En compensación por la expropiación del antiguo San Lázaro, el gobierno del rey Luis XVIII le entrega noventa mil francos y el hotel del duque de Lorges, situado en el número 95 de la calle de Sèvres. Este edificio pertenecía entonces al Hospicio de los Incurables, que más tarde será el Hospital Laënnec. En este día, el vicario general, P. Verbert, que tenía su domicilio en la calle del Cherche-Midi, y los misioneros que estaban dispersos por París, sea en los Incurables, sea en el presbiterio de santa Margarita, toman posesión de la nueva Casa Madre y se instalan como pueden en un local estrecho y mal distribuido en el que ni siquiera hay un lugar apropiado para conservar el Santísimo Sacramento. El edificio consta de: un cuerpo de dos pisos para alojarse, situado entre un patio y un jardín, en el que se instalarán las dependencias del superior general; un edificio que da a la calle Sèvres, unido por la derecha y por la izquierda al edificio de alojamiento principal mediante dos construcciones que sirven de cochera, caballeriza y granero, y que en su día serán convertidas en las dos alas que rodean el patio de honor. Por último, un ala muy pequeña de una sola planta, que más adelante se transformará en el refectorio. El jardín, que con el tiempo se agrandará, limita con un terreno que se adquirirá para construir el ala que está frente al refectorio. Cuando el seminarista Juan Bautista Étienne, entre en 1820 en la Casa Madre, pensará que es el establo de Belén. Esta primera impresión, unida a las necesidades de la Congregación en pleno crecimiento, le llevarán, cuando sea superior general, de 1843 a 1874, a adquirir los números 93 y 97 de la calle Sèvres y a realizar ampliaciones y mejoras del conjunto.

1853. Nace en Pont-à-Mousson, sor María Maurice que entrará en la Compañía de las Hijas de la Caridad en enero de 1874, con veintiún años; será destinada al Economato, donde pronunciará los votos, enviada como Secretaria a Turín en 1884 y se convertirá en superiora general en 1912. Durante cincuenta y seis años de vida religiosa, su bondad le conquistará los corazones de todos incluido el del papa al que servirá con gran fe en Santa Marta, donde morirá el 20 de octubre de 1930.

2003. En la Basílica de San Pedro de Roma, beatificación de sor Rosalía Rendu, hija de la Caridad. Juana María Rendu, después sor Rosalía, nació en el pueblo de Confort, en el departamento francés de Ain, el 9 de septiembre de 1786. Tenía dieciséis años cuando se entregó a Dios y a los pobres e ingreso en la Compañía de las Hijas de la Caridad. A lo largo de toda su vida se pueden ver reflejadas en ella las virtudes de san Vicente de Paúl. La caridad la empujó no sólo a socorrer de todas las miserias sin cansarse, sino a realizar gestos verdaderamente heroicos. Se encuentra su nombre y su acción en el inicio de todas las obras caritativas emprendidas en la primera mitad del siglo XIX. Ayudó a Federico Ozanam y a sus compañeros a comprometerse por los excluidos de su tiempo. Murió, literalmente desgastada por los cincuenta y cuatro años dedicados al servicio de los pobres, el 7 de febrero de 1856. Su tumba, en el cementerio de Montparnasse de París, sigue siendo visitada y tiene siempre flores.