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Enciclopedia:Efemérides/9 de febrero

1652. Conferencia de Vicente de Paúl en San Lázaro sobre la forma de pasar bien el carnaval, en la que trata de las razones que tienen para redoblar las devociones y mortificaciones durante los tres días del carnaval y las prácticas que cada uno se propone con este fin. El mismo día de 1657 volverá a tener una conferencia sobre este tema.

1653. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre el Espíritu de su Compañía, continuación de la del 2 de febrero pasado. Vicente comienza diciendo que no preguntará cuál es el espíritu de la Compañía porque difícilmente encontraría quien conteste si no es Luisa de Marillac. Dice que el "espíritu de la Compañía consiste en entregarse a Dios para amar a Nuestro Señor y servirle en la persona de los pobres corporal y espiritualmente, en sus casa o en otros lugares, para instruir a las pobres niñas, los niños y en general a todos los que la Providencia les envíe". Añade que el amor a Nuestro Señor debe ser afectivo, tierno, y efectivo, sirviendo a los pobres corporal y espiritualmente. Reitera que "el espíritu de la Compañía consiste en el amor a Nuestro Señor, el amor por los pobres, amarse entre ustedes, la humildad y la sencillez". Insiste en estas tres virtudes: caridad, humildad y sencillez. El 24 de febrero comenzará preguntando a las Hijas lo que expone hoy.

1659. Consejo de la Compañía de las Hijas de la Caridad que se celebra en San Lázaro y trata tres puntos: primero, el consejo solicitado por una hija de la Caridad a la que sus hermanos le piden que les dé la casa que posee junto a las de ellos; segundo, qué hacer con una Hija nueva que está muy enferma; tercero, forma de instruir a las personas que lo piden. Respecto al primer punto, se apunta que hace poco que la hermana está en la Compañía y hay dudas de que permanezca en ella porque ha dado muestras de cierta ligereza de espíritu y vino enferma y sigue teniendo algunas molestias. El P. Antonio Portail señala que no es conveniente que las Hijas de la Caridad entreguen sus bienes, pues su caso es distinto del de las que entran en una congregación religiosa y hacen votos perpetuos. Todos están de acuerdo en recomendarle que no dé su casa y Vicente de Paúl dice que hay que tener por máxima en la Compañía no recomendar nunca a las hermanas que se deshagan de sus bienes. Sobre el segundo punto, acuerdan despedir a la hermana enferma teniendo en cuenta que, en su estado actual, no puede desarrollar las funciones propias de una Hija de la Caridad, que ya estaba enferma cuando ingresó, que ella ha dicho que está dispuesta a volver a su tierra cuando tenga fuerzas y que regresar a su tierra podría ayudarle a recuperarse. Vicente aclara que el hábito de no despedir a una Hija enferma se aplica cuando la enfermedad la ha contraído después de una vida dedicada a servir a los pobres en la Compañía. Respecto al último punto, Vicente dice que hay que enseñar la doctrina, pero también las buenas costumbres y los deberes de un buen cristiano.

1798. Es fusilado en Besançon el sacerdote paúl Francisco Martelet. Profesor en el seminario de Mans, se negó a hacer el juramento exigido por la Constitución Civil del Clero y enseñó a sus alumnos el alcance del mismo. Tuvo que exiliarse. Tras la caída de Robespierre, se instaló en Saint-Omer, desarrollando funciones sacerdotales durante dos años de manera clandestina. Traicionado, fue encerrado el 21 de octubre de 1797 en Jussey, su lugar de nacimiento. Los jueces de su tierra no quisieron condenarle y los de Vesoul le sugirieron que mintiera para ser liberado. Él respondió que "más vale morir por la verdad que vivir en la mentira". Tras cuatro meses de prisión y quince interrogatorios, Francisco Martelet muere, a sus treinta y ocho años, fiel a su fe.

1945. En Filipinas, tras el desembarco de los americanos, los japoneses van a dejar numerosas víctimas civiles antes de ser derrotados. Las tres casas de la Congregación de la Misión (la casa central de San Marcelino y la del barrio "Intra muros", ambas en Manila, y el seminario de Mandaloyong) sufrirán importantes daños materiales y, sobre todo, pérdidas humanas: trece sacerdotes y cinco hermanos en total. En la casa central, los soldados japoneses tenían encerrados en el refectorio, desde el 3 de febrero, a los seis sacerdotes y tres hermanos que componían la comunidad en el refectorio. Entre ellos estaban el P. José Tejada, visitador desde 1932, y el P. José Fernández, que por su celo era llamado "Cura de Manila". El 9 de febrero, ante el avance de los americanos, los guardianes, sobre las diez de la noche, sacan a los nueve con las manos atadas a la espalda y los ametrallan, arrojándose sus cuerpos al lago vecino el 4 de marzo. En el seminario de Mandalayong, son asesinados los sacerdotes Prisciano González y Crispín Gómez y el hermano Rafael Martínez, sin que puedan precisarse los detalles.