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Enciclopedia:Efemérides/9 de diciembre

1657. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre los artículos 24 a 27 de las Reglas Comunes, que tratan sobre la mortificación, las cartas, las comidas y las salidas. Entresacamos unos párrafos: "Queda por ver la mortificación interior. Mis hermanas, se refiere a las pasiones y, también, los sentidos interiores y exteriores; y estas mortificaciones son las principales. Esta mortificación interior debe comenzar por el amor, porque es la primera pasión. Hay once, pero el amor es la primera en rango. Por ejemplo, amaremos una parroquia, ciertas hermanas, ciertos ejercicios más que otros. Cuando sienten inclinación por estas cosas es amor. Y, dirá alguna, ¿Cómo es siempre censurable el amor en estos casos? Vean, todo lo que nos ata a las criaturas sin el amor de Dios es pecado; así, si estamos apegados a este vestido, esta cama, esta parroquia o esta hermana, todo ello merece mortificación, por mucho que la cosa parezca pequeña; y si no trabajamos para desapegarnos, cuando estemos en gracia de Dios, estamos en peligro de caer en grandes pecados, porque el que descuida las cosas pequeñas cae fácilmente en las grandes... Mis hermanas, estemos en guardia para mortificar esta pasión; y desde que sepamos que tenemos afecto por algo, inmediatamente hay que mortificarlo. Si lo hacen, el amor que sienten por esta hermana o este lugar volverá a ustedes, y, no teniendo afecto por estas cosas, no pensarán más que en Dios, en adquirir el amor de Dios y dar su amor a Dios, porque, vean, el amor de Dios es incompatible con el de las criaturas, cuando es desordenado. Se distraen amando a una persona, que les vuelve continuamente a la mente, esté ausente o presente, ustedes dan su afecto a esta criatura y dejan a su creador. Mis hermanas, desde que sientan afecto por lo que sea, hay que buscar inmediatamente los medios para mortificarlo. Díganselo al superior, vayan a la Señorita y díganle: Creo deber decirle que me siento cogida por el afecto a tal cosa; aconséjeme lo que tengo que hacer+." Vicente prosigue explicando que también hay que mortificar el odio, la desesperación y la esperanza, esta última cuando es en las criaturas en lugar de en Dios.

1806. El papa Pío VII confirma al P. Claudio José Placiard como vicario general de la Congregación de la Misión, pero precisa que sus poderes son los indicados en el breve del 13 de mayo. Dicho de otro modo, el P. Placiard sólo tiene el título; la función le sigue correspondiendo al P. Carlos Domingo Sicardi. Pero el P. Placiard responde: "En estas condiciones dimito". Finalmente, el 19 de junio de 1807, Roma revocará los documentos anteriores y restablecerá, en el P. Placiard, la unidad de gobierno de la Congregación de la Misión y de la Compañía de las Hijas de la Caridad.

1856. Una epidemia de cólera se desata en Matto Grosso (Brasil). De las cincuenta hijas de la Caridad que se ofrecen al director para ir a atender a los enfermos, este designa cinco que irán con dos misioneros.