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Enciclopedia:Efemérides/9 de abril

1651. En París, muere Adrián Le Bon, de la Orden de los Canónigos Regulares de San Agustín y prior de San Lázaro. Cuando Vicente de Paúl vio que este bienhechor de la Congregación iba a dejar este mundo, reunió alrededor de su lecho a todos los misioneros de la casa y recitó con ellos las oraciones de los agonizantes. También quiso que se pusiera un mármol con un epitafio elogioso en la iglesia de San Lázaro. El 10 de abril enviará una carta a todas las casas de la Congregación para comunicar la muerte del Prior. La gratitud que Vicente mantuvo siempre hacia Adrián Le Bon no estuvo exenta de mérito, pues, aunque este estaba contento de ver su priorato en manos de los Sacerdotes de la Misión, su sensibilidad extrema llegaba, en algunas ocasiones, hasta la susceptibilidad, haciendo bastante penosa su vecindad. Vicente sabía calmarlo y un día, refiriéndose a sus relaciones con el prior, dirá: "Pienso que me ha visto más de cincuenta veces a sus pies. Pero ¿Acaso no hacía falta? Es muy justo. Se trata de nuestros bienhechores que nos han puesto el pan en la mano; es tenerlo a buen precio, el tenerlo a cambio de algún pequeño padecimiento".

1656. Vicente de Paúl recibe una nota que Luisa de Marillac ha escrito la víspera en la que esta le propone que se les haga ver a las Damas de la Caridad, que se reúnen hoy en asamblea, el bien espiritual que se podría hacer, si visitaran a los galeotes cuando las hermanas les llevan la comida, que, por ser a las diez, es una hora bastante cómoda para que puedan regresar a sus casas sin que estas se vean afectadas.

1794. En la plaza Poyanne de Dax, es guillotinada sor Margarita Rutan. Nacida en 1736, había dado pruebas de su amor a los pobres enfermos en Toulouse, Pau, Fontainebleau, Brest y Dax. Cuando el 2 de octubre de 1792 se cerraron los conventos, sor Rutan no dudó en despojarse de su hábito para poder conservar la dirección del hospicio de Dax. Pero los revolucionarios temían su influencia religiosa y encontraron un pretexto para condenarla a muerte. Delante de ella, el verdugo ejecutó a un sacerdote diocesano y, como un soldado le aconsejo que mirara hacia otro lado, ella le respondió:"¡Ah! ¡quiere que me dé pena ver morir a un santo!. La causa de beatificación de sor Rutan se introducirá en Roma en 1917.