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Enciclopedia:Efemérides/8 de agosto

1655. Tras la aprobación dada por el Arzobispo de París, la Compañía de las Hijas de la Caridad es erigida oficialmente. Primero Luisa de Marillac y a continuación las cuarenta hermanas presentes firman el documento. Nueve o diez de ellas, por no saber escribir, ponen la primera letra de su nombre o una cruz. Vicente de Paúl firma el último. Además se añaden los nombres de un centenar de hermanas más. Al hacerse la lista de memoria, por no haber todavía un registro, se olvidan los nombres de al menos otras veinticinco. Aunque el reglamento de la Compañía prevé la elección de las oficialas, Vicente, de acuerdo con Luisa de Marillac, considera oportuno, para esta primera vez, proceder él mismo a nombrarlas. Luisa de Marillac se mantiene como superiora, Juliana Loret es nombrada asistente, Maturina Guérin, tesorera y Juana Gressier, despensera.

1655. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre la observancia de las reglas, continuación de la tenida el 1 de agosto. Vicente expone sus pensamientos sobre las razones de esta observancia, las faltas que se comenten y los medios para corregirse. La primera razón es que Dios es el autor de las reglas; la segunda es que, por haber sido recolectadas de distintos lugares de la Sagrada Escritura, son santas. Dice que las reglas sirven a las Hijas de la Caridad como alas para volar hasta Dios. La tercera es que son fáciles de cumplir, comparadas con la de otras comunidades que ayunan ocho meses al año, se levantan a media noche, rezan casi todo el tiempo, etc. La cuarta razón, que lleva a cumplir las reglas de consejo, es que estas, a diferencia de las de mandato, no obligan bajo pecado. Respecto a esto, aclara que se peca mortalmente al romper las reglas de la castidad, la obediencia o la pobreza, pero, salvo que haya desprecio de las mismas, no es el caso de las reglas de consejo, como levantarse a las cuatro o observar el silencio. Como medios para cumplir las reglas, Vicente propone ver que son las alas para volar hasta Dios, pedirle la gracia de observarlas y leerlas. Tras esto, Vicente procede a leer la aprobación por el Arzobispo de París del establecimiento de las Hijas, la confirmación en Roma de las reglas por el Cardenal de Rezt y las propias reglas. Vicente explica que se usa la denominación de sociedad o cofradía y no la de congregación para evitar que en el futuro algunas quieran transformar la casa en convento y convertirse en religiosas. Vicente les dice que "no consientan nunca el cambio de nada, huyan de ello como de un veneno, y digan que el nombre de sociedad o cofradía se les ha dado para que se mantengan estables en permanecer en el primer espíritu que Dios ha dado a su congregación desde su cuna. Hermanas las conjuro a ello con todas las entrañas de mi corazón".

1703. Durante la VII Asamblea General de la Congregación de la Misión, el superior general, P. Nicolás Pierron, enfermo y paralizado, presenta su dimisión. El P. Francisco Watel, de cincuenta y dos años y que había sido recibido en la Congregación en 1670, es elegido para sustituirle. Su generalato, de siete años, estará caracterizado por una gran paz.