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Enciclopedia:Efemérides/5 de septiembre

1642. Conferencia de Vicente de Paúl a los misioneros sobre la acogida que hay que dar a los misioneros que regresan del campo. Vicente dice que hay que recibirlos como a personas que acaban de expulsar al diablo y hacer que reine Jesucristo y triunfe el nombre de Dios. Si se acostumbra a recibir con triunfo a los que han ganado alguna batalla ¿Por qué no recibir así a los que vienen de batallar con el diablo? Y para ello, cuando uno de ellos regrese, el portero debe hacer sonar la campana, para llamar al procurador y al que atiende a los ejercitantes, para que se presenten inmediatamente. Al sonar la campana deben dejar todo, salvo el santo sacrificio de la misa.

1652. Vicente de Paúl explica a las tres hermanas que tienen que ir a Polonia, como se ha tomado su tiempo para discernir si esta era una llamada de Dios: "hace más de dos años que la Reina de Polonia, princesa muy virtuosa, me ha pedido que enviará Hijas de la Caridad para establecerlas en su Reino, tal como las ha visto ejercer en Francia. Ha sido necesario dejar algún tiempo para probar esta vocación, para reconocer si era de Dios. Ahora, ya no hay duda".

1870. En París, en el día de ayer, tras la capitulación de Sedán, ha sido proclamada la República. El superior general de la Congregación de la Misión, P. Juan Bautista Étienne, atendiendo a su Consejo, que teme que pueda quedar incomunicado del resto de las casas de la Congregación, parte camino de Lille. Se establecerá en Bruselas hasta el 8 de junio de 1871. La dirección de los misioneros y hermanas que se quedan en París se le encarga al primer asistente, el P. Eugenio Vicart. A partir del 17 de septiembre la capital quedará completamente aislada del resto del mundo. La Casa Madre se transformará en hospital y en el campanario ondeará la bandera de la Cruz Roja. Pronto los locutorios servirán como puesto de guardia de un cuerpo auxiliar de la policía. En el número 97, cuatro hermanas de Gentilly se instalarán con sus ancianas. Tras esto y aunque los seminaristas y estudiantes se hayan trasladado al Berceau, en la Casa Madre habrá unas ciento cincuenta personas. Durante cuatro meses y medio París soportará el sitio del ejercito prusiano. Miles y miles de obuses lanzados por los cañones Krupps caerán sobre París; algunos de ellos impactarán en la Casa Madre de las Hijas de la Caridad. A pesar de las numerosas víctimas que se producirán en París, ninguno de los misioneros ni de las hermanas morirá.