Sections

Enciclopedia:Efemérides/4 de marzo

1658. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre la caridad mutua y el deber de la reconciliación, en la que trata de los artículos 36 y 37 de las Reglas comunes. La 36ª regla dice: "Se acordarán del nombre que llevan de Hijas de la Caridad y tratarán de ser dignas de él por el santo amor que tendrán siempre a Dios y al prójimo. Sobre todo vivirán en gran unión con sus hermanas y no murmurarán jamás, ni se quejarán una de otra ahuyentando cuidadosamente todos los pensamientos de aversión que tengan la una por la otra, etc." Vicente explica que no hay que decir nunca nada que pueda enfadar a otra hermana, si no se está obligado a ello por el cargo; pues las oficialas tienen el derecho de reprender por estar obligadas a velar por las demás. Vicente expone las tres señales que "dan a conocer a la verdadera Hija de la Caridad y pueden servir de medios para llegar a serlo: la primera, amar a Dios sobre todas las cosas; otra, amar al prójimo; y la tercera, amarse las unas a las otras como verdaderas hermanas, por el amor de Dios, de manera que parezca que son todas miembros de una misma cabeza, o hijas de un mismo Padre que no aman más que lo que Él ama, por el amor de Él". Vicente invita a las Hijas a expresar amor y pedir perdón a aquella hermana que les haya causado algún disgusto, incluso si se hace con la boca en lugar de con el corazón, porque el motivo por el que cuesta hacerlo procede del diablo y si insistimos este tendrá que dejarlo. La 37ª regla dice: "Si, por imperfección, ocurriera que una hermana hubiese dado motivo de mortificación a otra, le pedirá perdón de rodillas en el acto, o por lo menos por la noche antes de acostarse; y la otra sufrirá de buen grado esta humillación, arrodillándose también, por ser esta práctica un buen remedio para sanar prontamente la aversión causada". Vicente explica que la que ha cometido la falta debe ponerse primero de rodillas y decir: "hermana mía, le pido muy humildemente perdón por tal o tal cosa". Y la otra debe ponerse también de rodillas y decir: "Hermana mía, le prometo que nunca más pensaré en ello". No hay que decir "la perdono", sino que no queremos volver a acordarnos y pedir perdón porque puede ser que se haya sido la causa de la falta que la otra ha cometido.

1664. En Madagascar, el P. Nicolás Étienne es masacrado. Vicente de Paúl había admitido entre sus clérigos a este parisino de diecinueve años, el 8 de agosto de 1653, con la condición de que no pretendiera ser sacerdote, pues tenía la mano izquierda deforme. Étienne pidió ser enviado por lo menos como catequista a Madagascar y fue ordenado sacerdote en 1659. Llegó a Madagascar el 29 de septiembre de 1663. El trabajo era abundante ya que hacía seis años y medio que no había sacerdotes en el país. Un jefe indígena, Dian-Mananga, que quería dominar a sus vecinos y deshacerse de los franceses, de los que, sin embargo, había captado la confianza, invita al P. Étienne con el pretexto de ser bautizado. Este va a verle acompañado del hermano Patte y el malgache Nicolás. Dian-Manangue hace que se les sirvan platos envenenados. En el camino de regreso el hermano Patte sucumbe, pero el P. Étienne y Nicolás resisten por lo que Dian-Manangue hace una señal a sus esclavos, que los matan a bastonazos.

1819. Muere en París el vicario general de la Congregación, María Carlos Emmanuel Verbert. Nació el 15 de noviembre de 1752 en Pont-de-Beauvoisin, en la diócesis de Lyón. Pronunció sus votos el 10 de diciembre de 1771 en el seminario interno de Lyón. La Revolución Francesa le sorprendió siendo profesor en el seminario de Marsella. Tras pasar algunos años en Italia, regresó a Francia en 1800. Varios obispos de Provenza le encargaron de administrar sus diócesis en su nombre. El 5 de mayo de 1892 fue nombrado párroco de los "Reformados" de Marsella y fundó la parroquia de San Vicente de Paúl. En 1810, fue director del instituto de Marsella. Tres años después, a instancias del ministro de instrucción pública, de Fontanes, ocupó la cátedra de teología moral de la Facultad de Aix. Tras la muerte en 1816 del vicario general de la Congregación P. Domingo Francisco Hanon, fue elegido para ocupar este puesto. La confirmación papal, que llegó un año después, en 1817, limitaba la autoridad del vicario general a los misioneros de Francia, aunque la extendía a todas las Hijas de la Caridad. Por entonces solo quedaban en Francia unos doscientos paúles. Con una fe viva y una piedad sincera, el P. Verbert se dedicó a hacer de ellos el fundamento del nuevo edificio vicenciano. El 9 de noviembre de 1817 instaló la Casa Madre en la residencia del Duque de Lorge, en el 95 de la calle de Sèvres, adquirida con fondos del Gobierno francés.