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Enciclopedia:Efemérides/30 de agosto

1652. Conferencia de Vicente de Paúl en San Lázaro sobre la muerte del P. Juan Bautista Gilles, ocurrida el 22 de agosto en la casa de Crécy. El P. Gilles era principal y profesor de filosofía en el colegio Lisieux de París, cuando ingreso en la Congregación de la Misión el 28 de noviembre de 1642. Tras emitir los votos, el 11 de octubre de 1645, estuvo destinado por algún tiempo en el seminario de Cahors, tras lo que Vicente de Paúl le confío la cátedra de moral en San Lázaro. En 1651 fue destinado a la casa de Crécy para evitar que los ataques contra las doctrinas jansenistas, en clase y en las conferencias a los ordenandos, llegaran a ser contraproducentes. La conferencia se divide en tres puntos: razones para hablar de sus virtudes, las virtudes que se observaron en él y aquello en que cada uno se propone imitarle.

1658. Conferencia de Vicente de Paúl a los misioneros paúles sobre la indiferencia hacia los empleos. Entre los motivos para mantenerse en ese estado, Vicente cita: la gloria que se da a Dios con ello; que el que no está en él está en un estado de demonio; que es necesario para guardar el voto de obediencia; que el que no lo tiene es infeliz. Vicente dice que ni ser viejo, ni sabio o santo eximen de obedecer al superior, incluso si es menos perfecto que uno mismo o tiene defectos. Nada de esto exime de la indiferencia a los empleos: de ir al campo o quedarse en casa, dirigir un seminario o ir de misiones, estar en esta casa o en esta otra, ir a un país lejano o no, obedecer a un superior o a otro. Cita que la elección por los once apóstoles del que debía sustituir a Judas, estos se fijaron en Barsaba, llamado el justo, y en Matías, pero Dios, viendo que este último era apropiado para gobernar, quiso que la suerte recayese sobre él. Vicente dice que los santos no siempre tienen el don de dirigir. Sigue razonando que tampoco la ciencia o la vejez son necesarias para el gobierno. Vicente añade que tiene la experiencia de que quien ha tenido un cargo y guarda este espíritu y deseo de dirigir nunca ha sido ni buen inferior, ni buen superior. Vicente plantea que más excelente que pedir ir a un país lejano para trabajar en la salvación de las almas, es mantenerse continuamente en disposición de ir, pero sin pedirlo, según la máxima: no rechazar nada y no pedir nada, y permanecer donde la obediencia nos haya puesto hasta que ella nos saque de allí. Los medios para ponerse en estado de indiferencia son: la humildad y el desprecio de uno mismo; en caso de tener alguna indisposición para ejercer el cargo que se nos da, acudir ante el Santo Sacramento para pedirle al Señor la gracia de saber si debemos decírselo al superior y, si ese es el caso, decírselo y hacer lo que este ordene.

1954. Muere en Hong-Kong el P. Renato José Flament, a los noventa y dos años. Nació en Pérechies, en el departamento francés de Norte, el 14 de julio de 1862. Entró en el seminario interno de la Congregación de la Misión con veinticuatro años, siendo ordenado sacerdote a los veintiocho. Fue profesor en el seminario de Montpellier durante diez años, enseñando física, sagrada escritura, historia de la Iglesia y hebreo a los seminaristas y publicando, en 1897, su traducción al francés de los Salmos realizada a partir del texto hebreo. En 1901 es el superior del seminario de Chalons, cuando se desata en Francia la persecución contra las congregaciones. Parte hacia China en 1903, donde pasará el resto de su vida, los dos primeros años en el sur y cuarenta y ocho más en el norte. El P. Flament escribió tres volúmenes de teología dogmática así como libros de derecho canónico y preparó cantorales. A él se le ocurrió hacer que se pintará una imagen de Nuestra Señora verdaderamente china, basada en los rasgos de la emperatriz viuda Tseu-Hi, que se convertiría en la popular imagen de la no menos popular peregrinación a Tong-lu.