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Enciclopedia:Efemérides/2 de febrero

1647. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre las relaciones con los de dentro (hermana sirviente y hermana asociada) y con los de fuera (sacerdotes y damas). Sobre las relaciones con las damas en las parroquias, Vicente dice "ustedes deben obedecerlas en todo lo que les ordenen, darles a conocer a los enfermos, seguir sus órdenes exactamente en todo, no cambiar nunca nada de lo que les digan y reconocer que les corresponde a ellas dar órdenes y a ustedes obedecer. Pero tengo un aviso muy importante que darles: es que en modo alguno se igualen o se hagan compañeras de ellas ni invadan su autoridad ordenando ustedes mismas las cosas porque estropearían todo, hijas mías, arruinarían la Caridad; ellas ya no las querrían y lo dejarían todo. Ellas proporcionan parte de sus bienes para mantener la Caridad; ustedes solo dan su tiempo, que no serviría de nada sin sus bienes; ellas son como la cabeza de un cuerpo, y ustedes solo los pies. ¡Oh! ¡qué pasaría si los pies quisieran ordenar y llevar a la cabeza por donde les pareciera! sería ridículo porque lo propio de la cabeza es mandar y el papel de los pies es ir a donde la cabeza les ordene. Así que, hijas mías, si quieren que la Caridad subsista y los pobres sigan siendo asistidos, tienen que actuar de este modo con las damas; si no, ellas se cansarían. Traten, pues, hijas mías, de trabajar con todas sus fuerzas en la práctica de los tres puntos que hemos destacado, que son un gran amor, una gran cordialidad y una gran estima de la una por la otra, un gran respeto y una perfecta discreción con los eclesiásticos, una gran dependencia, sumisión y obediencia a las damas, una perfecta caridad hacia los pobres y una completa sumisión a todos por el amor de Dios".

1653. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre el Espíritu de la Compañía, que continuará el 9 y el 24 de febrero. Esta primera se dedica a tratar de las razones que obligan a saber cuál es el espíritu de la Compañía. En las siguientes Vicente hablará de en qué consiste dicho espíritu y de la forma de tenerlo.

1655. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre el espíritu oculto, es decir, un demonio o vicio que nos impide abrir nuestro corazón cuando hace falta, a quien hace falta y como hace falta.

1835. El médico autoriza por fin a Juan Gabriel Perboyre a salir para China. Hace catorce años que el futuro mártir tiene este deseo en el fondo de su corazón. Hace sólo seis meses que se lo ha dicho a sus superiores, con el consentimiento de su director, el P. Le Go. Cuando la noticia de su partida es conocida, dieciocho de los seminaristas que ha formado quieren acompañarle a China.

1839. La superiora general de las Hijas de la Caridad, Madre María Boulet recomienda oficialmente por primera vez la invocación "Oh María sin pecado concebida" que se añadirá a todos los ejercicios de la Comunidad en 1858.

1858. Es erigida la Provincia de Perú de las Hijas de la Compañía de las Hijas de la Caridad. De un gran velero, llamado San Vicente de Paúl, que había partido de Burdeos el 19 de septiembre anterior, desembarcan en el puerto peruano de Callao cincuenta y cinco hijas de la Caridad y tres paúles. Mientras que las Hijas son acogidas con los brazos abiertos, los tres paúles, los dos sacerdotes Antonio Damprun y Juan Bautista Theilloud y el hermano Nicolás Deberles. El Arzobispo de Lima, que había firmado el contrato con el superior general de la Congregación, había muerto y el vicario capitular era, en palabras del P. Damprun, un hombre extremadamente singular. A pesar de las numerosas dificultades que encontrarán, el superior, P. Damprun, podrá escribir dieciséis años después al superior general de la Congregación de la Misión, el P. Juan Bautista Étienne, presentándole un balance de obras firmemente instaladas.

1921. En Popayán, Colombia, comienzan los festejos del cincuentenario de la llegada de los Paúles al Seminario. El papa Benedicto XV ha enviado una felicitación. Fue el 24 de noviembre de 1870 cuando los dos primeros paúles, los padres Gustavo Foing y Augusto Rieux entraron en Popayán, siendo saludados por la prensa de esta ciudad y la de Cali como "enviados de la religión y de la ciencia". Se pusieron a trabajar inmediatamente y, ya en octubre de 1871, el P. Foing escribía al superior general, Juan Bautista Étienne: "Tenemos setenta y siete seminaristas menores y dieciséis mayores, y cada día llegan nuevos. En uno o dos años, habrá que construir".