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Enciclopedia:Efemérides/2 de agosto

1640. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre la fidelidad a la hora de levantarse y a la oración. Al darse cuenta de que algunas hermanas no están presentes sin justificación, Vicente dice que las Hijas de la Caridad deben aprovechar todas las oportunidades de aprender los medios para perfeccionarse, que es lo que se pretende con la conferencias, y que esto es tan importante que justificaría que pasasen por encima de su superiora y de su confesor. Hay que levantarse a las cinco de la mañana, después de un descanso de siete horas. Dice que él, aunque a menudo duerme mal, se levanta siempre a las cuatro, que es la hora de la comunidad, salvo que la fiebre le obligue a sudar, y tiene la experiencia de que se acostumbraría fácilmente a levantarse más tarde. Les aconseja que se hagan un poco de violencia para habituar el cuerpo a la hora señalada. Tras levantarse, hay que ponerse de rodillas, adorar a Dios, darle gracias y pedir su bendición, vestirse, hacer la cama y, a la cinco y media, ponerse en oración. Respecto al modo de hacerla, Vicente, las anima a no hacerla para tener pensamientos elevados, éxtasis y raptos, sino que repasen las actividades que prevean para esa jornada y adopten resoluciones para mejor cumplirlas. Les pone también el ejemplo de una dama que miraba una imagen de la Virgen María, consideraba sus ojos y adoptaba la resolución de habituar los suyos a la modestia, luego miraba la boca y decidía vigilar más de cerca sus palabras y así sucesivamente. Las hermanas que no sepan leer y no hayan aprendido los evangelios de las fiestas del año, pueden detenerse en considerar la Pasión del Señor. Vicente dice que san Buenaventura contestó a un hermano franciscano que creía que su sabiduría le ayudaba a orar: "Hermano mío, para hacer bien la oración, la ciencia no es necesaria, sino que basta con amar mucho a Dios. Por eso la mujer más humilde y el hermano más ignorante del mundo, si aman a Dios, hacen la oración mejor que yo".

1658. Conferencia de Vicente de Paúl en San Lázaro sobre la aceptación de los estados en que Dios nos pone, los motivos para ello, cuáles son los estados, tanto de alma como de cuerpo, en los distintos empleos y los medios. La conferencia continuará el 9 de agosto.

1935. En la Casa Madre, a las once de la noche, muere, a los setenta años, Mons. Juan Luis Clerc-Renaud, obispo titular de Elaea y antiguo vicario apostólico de Kiang-Si Oriental. Nació en Lyón el 18 de junio de 1866. Fue ordenado sacerdote paúl el 17 de diciembre de 1892 y partió a China. El los distintos distritos que le confío el vicario apostólico de Kiang-Si Oriental, Mons. Casimiro Vic, se distinguió por su celo y sus felices éxitos, sucediendo al vicario que murió el 2 de junio de 1912. El vicariato, de ocho millones de habitantes, contaba con unos veintitrés mil bautizados y treinta y tres sacerdotes. La guerra de 1914 impidió la incorporación del personal que deseaba, por lo que recurrió a la Provincia Occidental de los Estados Unidos, que respondió con generosidad. Comprendiendo que sería más apropiado un obispo norteamericano, presentó su dimisión el 5 de enero de 1928, siendo designado para sucederle el paúl estadounidense Eduardo T. Sheehan.