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Enciclopedia:Efemérides/27 de noviembre

1659. Consejo de la Compañía de las Hijas de la Caridad. En primer lugar se plantea si debe recibirse en la Compañía a una joven que ha sido enviada por unas personas que no la conocen bien y que manifiesta su deseo de permanecer en la Compañía o bien ponerse a servir. Vicente de Paúl resuelve que se la ponga a servir, porque hay muchos inconvenientes en admitir a alguien sin asegurarse de sus costumbres. Respecto a otra joven que se ha presentado, Vicente le dice a Luisa de Marillac, tras preguntar a las personas presentes, que puesto que parece apropiada, proceda como le parezca bien. El siguiente tema tratado es si es adecuado que las hermanas de una pequeña parroquia de París, que no tienen enfermos que atender, se dediquen a blanquear la lencería de la sacristía, como han hecho hasta ahora, o se deja de hacer porque se ha observado que produce una familiaridad excesiva con los sacerdotes y sus criados. Tras examinar las razones a favor y en contra, Vicente pregunta que se hace en los campos y se le contesta que se blanquea la lencería de las iglesias en varias y en una, que es pobre, también las sobrepellices y los alzacuellos de los sacerdotes. Vicente resuelve que se blanquearán los purificadores y corporales, pero no la ropa de los sacerdotes; la ropa sucia se recogerá en la puerta de la sacristía, sin entrar, y se le devolverá al sacristán en el mismo lugar por la mañana, al ir a misa.

1792. En una carta al Presidente Ciudadano, la superiora general de la Compañía de las Hijas de la Caridad, Madre María Antonieta Deleau, y sor Geneviève Pilloy desautorizan las quejas de las hermanas procuradoras: "Nuestra sumisión a la Ley es completa y perfecta, no hemos puesto ninguna resistencia a su ejecución y no elevamos ninguna queja contra los encargados de ella. Comprometidas en el servicio a los enfermos y la instrucción de los niños en casi todas las parroquias de París y en cuatrocientas veinte casas de la República, nunca hemos creído que nos estuviera permitido abandonar nuestra tares sin haber sido reemplazadas, y desearíamos sinceramente no serlo jamás". Ese mismo día, la Madre Deleau envía una última circular a las Hijas de la Caridad en la que denuncia la que han enviado las tres hermanas procuradoras y recomienda continuar con el servicio a los enfermos en tanto se le considere bueno. Está todavía en la Casa Madre, pero pide que no la escriban.

1830. En la capilla de la Casa Madre de las Hijas de la Caridad, en la calle del Bac de París, a las cinco y media de la tarde, la seminarista Catalina Labouré es favorecida con la visión de la Virgen María, y recibe el encargo de acuñar y propagar una medalla que se reproducirá millones y millones de veces y, por ser el instrumento de tantos favores, será conocida como la "Medalla Milagrosa".

1894. En París, en la capilla de las Apariciones, se celebra por primera vez la fiesta de la Manifestación de la Inmaculada Virgen María de la Medalla Milagrosa, que ha sido instituida por decreto del papa León XIII el 10 de Julio de 1894. Había sido precedida por un triduo.

1952. El superior general de la Congregación de la Misión, P. Guillermo Slattery, celebra una misa en la Casa Central de las Hijas de la Caridad de Beirut, inaugurando así la nueva capilla dedicada a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.