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Enciclopedia:Efemérides/27 de junio

1625. Vicente de Paúl llega a Marsella para comunicarle al General de las Galeras, que se encuentra allí por las obligaciones de su cargo, la muerte de su esposa, la Sra. de Gondi. El dolor que le produce la noticia acabará por desprenderle del mundo: al año siguiente entrará en la Congregación del Oratorio. En su testamento, la Sra. de Gondi le pedía a su esposo que retuviese a Vicente en la casa, cerca de a sus hijos. Pero el Sr. de Gondi comprenderá mejor que su esposa que la Congregación de la Misión necesita que su superior se dedique por completo a ella, por lo que dará a Vicente plena libertad para instalarse en el Colegio de Bons-Enfants.

1642. Conferencia de Vicente de Paúl a los misioneros paúles sobre la unión entre las casas de la Congregación. Un misionero que estaba en la conferencia le escribe una carta a otro relatándola. Vicente habló de los medios para tener esa unión: El primero era pedírsela a Dios; el segundo sentir gran estima por todos los miembros de la Congregación; el tercero hablar bien de todas las casas. Vicente aludió a que la fundadora de la Congregación, la difunta Sra. de Gondi, nunca hablaba mal de los ausentes y propuso que se aceptase el reto de ver quién hablaba mejor de ellos. Sobre un medio que se había propuesto, consistente en mantener una relación por cartas, Vicente manifestó sus reservas y pidió que por el momento se abstuvieran, mientras pensaba más en ello. Le preocupaba que solo conocía a dos o tres en la Congregación capacitados para ello y había visto cartas ampulosas llenas de vanidad o de un estilo afectado carente de la sencillez propia de un Sacerdote de la Misión. También le preocupaba que se escribiera de asuntos mundanos, bromas y defectos con palabras encubiertas, lo que era maledicencia. Vicente recomendó que si alguien sentía deseos de escribir sobre las prácticas de virtud, los frutos de las misiones, las bendiciones que Dios da en ellas, lo hiciese, al igual que los protonotarios de la primitiva iglesia recogían por escrito las acciones heroicas de los mártires en relatos que luego los obispos enviaban por todas partes. Por último Vicente se refirió a la práctica de los Jesuitas de escribir desde donde están a su general instruyéndole sobre las cosas que podían hacer recomendable a la Compañía, tras lo cual el superior selecciona lo mejor para enviarlo a todas las provincias. Vicente propuso a los aficionados a escribir que siguieran esa práctica, pero sobre asuntos de piedad.