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Enciclopedia:Efemérides/26 de octubre

1652. Luisa de Marillac escribe a sor Bárbara Angiboust, que está en Brienne, sobre asuntos caseros: "Me había usted dicho, querida Hermana, que la manteca estaba ahí a muy buen precio y que podría usted procurárnosla derretida. Le ruego que se informe cuánto costaría puesta aquí, es decir, con los portes, y si ve que no nos saldría a más de seis sueldos la libra, nos haría usted un gran favor mandándonos la mayor cantidad que pudiera, cien libras o más".

1658. Luisa de Marillac escribe a las Hijas de la Caridad del Hospital de Ussel en Limousin: "Le ruego, sor Avoie, que cuando canten juntas para divertirse tengan cuidado de que las personas de fuera no las oigan. Estoy convencida de que usted enseñará a las pobres muchachas todo lo que pueda y recordará que lo más necesario es lo que tiene que ver con el conocimiento de Dios y de su amor. También, mi querida hermana, como una verdadera Hija de la Caridad, tomará todo lo que le sea dicho por aquella a la que usted mira en la tierra para representarle a la que lo es de verdad en el cielo, sin ningún doble sentido, sino con la sencillez que Nuestro Señor le recomienda".

1671. Desde Fort-Dauphin, el P. Marino Roguet escribe al superior general, P. Renato Alméras, una carta que describe la situación poco antes de que se acabe el primer intento de evangelización del sur de Madagascar. El equipo vicenciano está compuesto por tres sacerdotes y cuatro hermanos. Él y los otros dos sacerdotes, Juan Jourdié y Miguel Montmasson, se dedican al seminario y a atender a los franceses. Desde 1663, el P. Nicolás Étienne ha ido poniendo en pie, modestamente, una obra de formación para futuros sacerdotes. A pesar del asesinato del fundador al año siguiente, el establecimiento ha alcanzado un desarrollo impresionante ya que ocho años después, como se constata en la carta y aunque unos cuarenta alumnos se hayan ido a causa de los disturbios políticos del país, quedan otros veinte niños en el seminario. Como consecuencia del escaso interés del rey Luis XIV por Madagascar y el abandono de la isla por la Compañía de las Indias, los franceses, que ni están seguros ni tienen una comodidad elemental, aprovechan cualquier ocasión para abandonar la colonia. El centenar que aún queda vive temeroso de los indígenas, la mayoría de los cuales se ha rebelado y acumula asesinatos y pillajes. El único aliado de los franceses, Dian-Manangue, el asesino del P. Nicolás Étienne, no inspira confianza: "es el hombre con la fisionomía más siniestra que haya visto nunca" declara el P. Roguet. La situación material de los misioneros oscurece aun más este cuadro: ya no les quedan más medias ni zapatos, están usando su última sotana; para cuidar de su salud, tan exigida por el clima, cuentan con un cirujano que ni siquiera es capaz de hacer correctamente una sangría. Además encontrar vino para la misa y harina para las hostias se ha vuelto imposible. A pesar de todo, están dispuestos a continuar en su destino.

1688. Un proceso opone a las tres hijas de la Caridad de Bléré con el heredero del Sr. Cantinat, que reclama una indemnización sobre las rentas de la casa y de las tierras legadas por su tío. Las hermanas tendrán que pagarla.