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Enciclopedia:Efemérides/25 de diciembre

1641. Para honrar la pobreza del Niño Jesús en el pesebre, Vicente de Paúl introduce en San Lázaro la costumbre de sentar junto a él cada día a dos pobres. Y, como ordinariamente serán ancianos, se verá a Vicente ayudarles a subir las escaleras. De esta época es también la costumbre de Vicente de reunir el Jueves Santo a doce de estos pobres para lavarles los pies.

1642. Vicente de Paúl escribe una carta al P. Bernardo Codoing, superior de Roma. En ella se refiere a la necesidad de purgar de la Congregación a los incorregibles por el daño que hacen. Vicente escribe: "Diez tal como hacen falta valdrán por cien; y cien que no son bien llamados, o que no responden a los designios de Dios, no valen por diez". Más adelante, escribe, sobre la conveniencia de que la residencia del superior general esté en Roma, que "es una cuestión importante. Si nuestro Señor me diese fuerzas para ir a visitarle (quede esto entre nosotros), in nomine Domini, ya veríamos. Encomiende este asunto a Dios". Hacia el final de la carta vuelve a recomendarle que nunca escriba sobre cuestiones de Estado "porque, además de ser contrario a nuestro espíritu, y como pienso, al de Nuestro Señor, todas las cartas corren el riesgo de ser leídas. Además debemos ser muy fieles a la práctica que tenemos de no ocuparnos de estas cosas, ni de las noticias del mundo". Tras despedirse, escribe que ha olvidado decir que es bueno y costumbre en todas las comunidades bien regladas, que los superiores locales den a sus inferiores la libertad de escribir cartas al general sin verlas, ni la respuesta, y le pide que se lo comunique a su comunidad.

1648. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre el amor a la vocación, dividida en tres partes: razones para querer cada vez más nuestra vocación, de lo que nos enfría o impide quererla y de los medios que nos pueden servir para quererla cada vez más. Vicente, tras escuchar las razones y los medios propuestos por las hermanas, une a los que ya han dicho, los tres siguientes: Dios ha instituido la Compañía; Él mismo las ha llamado; su vocación es la más grande que hay en la Iglesia, "pues ustedes son mártires; cualquiera que da su vida por Dios es reputado mártir; y es seguro que sus vidas se acortan por el trabajo que tienen; y por lo tanto son mártires". Entre las causas que enfrían la vocación, Vicente cita el orgullo, la avaricia, la impureza, la sensualidad en el beber y en el comer, la envidia, la cólera, y, a estos pecados, añade el mal discurso de una hermana descontenta o que aprecia poco su vocación. Sobre los medios para querer cada vez más la vocación solo se conserva el comienzo de la exposición, en el que Vicente alude a la humildad, como opuesta al orgullo.

1924. Muere en la casa provincial de Kashing, China, el misionero paúl Claudio María Guilloux, Visitador de China del Sur y director de las Hijas de la Caridad de toda China. Nació el 10 de enero de 1856 en Trivy, diócesis de Autun, en el departamento francés de Saône-et-Loire. Tras dos años en el gran seminario de Autun, ingresó en el seminario interno de San Lázaro el 9 de octubre de 1878, emitió los votos el 10 de octubre de 1880 y fue ordenado sacerdote el 8 de junio de 1882. Dedicó tres años a la formación del clero en el seminario de San Floro. En 1885 fue destinado a China, donde pasó el resto de su vida. Llegó a Pekín el 6 de octubre de 1885 y tras una breve estancia en la que se dedicó a estudiar el chino, fue nombrado párroco de Ta-koo-toun, donde continuó el aprendizaje del idioma. Luego fue fundador del colegio San Luis en Tientsin, a donde volvería como procurador y director en 1894; pero antes fue director provisional del distrito de Pao-ting-fou, en 1889, y párroco de Si-ho-ing. En Tientsin permaneció desde 1894 hasta 1900, durante el sitio de los Boxers. Al final de 1900 fue llamado por el vicario apostólico de Pekín, el paúl Mons. Pedro María Alfonso Favier, desplazándose a dicha ciudad como vicario general y director de los seminarios menor y mayor de Pé'tang. En 1905 el superior general de la Congregación de la Misión, P. Antonio Fiat, le nombró Visitador y director de las Hijas de la Caridad de China, lo que le obligaba a trasladarse al sur y aprender la lengua, tan distinta de la del norte, que ya dominaba. Con la división de la provincia de China en el Norte y el Sur, él continuó como visitador de la del Sur hasta su muerte. Dotó a la procuraduría de Shanghai de locales más espaciosos y construyó la hermosa capilla de Kashing, a cuyos seminaristas enseñó a decir misa.