Sections

Enciclopedia:Efemérides/25 de agosto

1648. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre el espíritu del mundo, que es continuación de la dada por el P. Luis Thibault el 28 de julio. Vicente comienza aclarando que, como el tema ya se ha tratado, apenas se detendrá y pregunta a las hermanas por los tres puntos siguientes: razones para entregarse a Dios y apartarse del espíritu del mundo; en qué consiste dicho espíritu; medios para huir de él. Tras escuchar y comentar las respuestas de las hermanas, Vicente expone que el mundo y su espíritu se pueden entender como la gran máquina que compone el universo y el espíritu que la mueve y la guía; también pueden tomarse como el conjunto de los hombres y el espíritu de todos ellos en general; también son los hombres mundanos, los hombres entregados al placer, la vanidad y la avaricia y el espíritu de estas gentes, un espíritu de perdición y condenación, que se opone a Dios y conduce el alma a su ruina total. Vicente dice que el Hijo de Dios no ha rezado nada por estos hombres; Él, que vino al mundo para salvar a los hombres, ha encontrado algunos empujados por un espíritu tan desdichado que se ha visto obligado a no rezar por ellos. Vicente da como motivo para apartarse de dicho espíritu que de no hacerlo Jesucristo nos abandonará. Explica que el mundo, o el espíritu del mundo, no es otra cosa que: la codicia de los ojos, entendido como la de las riquezas y el deseo de tener lo que vemos a los demás; la concupiscencia de la carne, que es el apego a los placeres de los sentidos; la soberbia de la vida, que es el apego al honor, la estima y a que se piense bien de nosotros. Vicente da numerosos ejemplos de lo que es espíritu del mundo y aclara: "No piensen, mis queridas hijas, que mi objetivo, al presentarles todos estas aficiones que proceden del espíritu del mundo, es hacer que caigan en el extremo contrario y que el honesto arreglo de una habitación debe ceder paso al desorden; el apego al honor, a una conducta que desedifique al prójimo; un cuello bien arreglado, a uno sucio y arrugado; las palabras rebuscadas de la lengua francesa que se encuentran de vez en cuando y de las que no tienen ninguna necesidad para hacerse comprender, porque muchas veces no significan nada, a las palabras triviales y groseras. ¡Oh! no, hay que evitar siempre los extremos". Como medios, Vicente propone la mortificación y el amor a las humillaciones que nos envía la Providencia.

1739. En Palma de Mallorca, don Gabriel de Salas, delegado por el obispo, Mons. Benito Panelles Escardó, bendice y pone la primera piedra de la que será la primera iglesia dedicada a San Vicente de Paúl en España. El templo se terminará y será bendecido en 1764 por el Obispo de Mallorca, Mons. Francisco Garrido de la Vega. Los primeros misioneros paúles habían llegado a la isla el 21 de octubre de 1736.

1783. Concedida por el superior general, P. Félix Cayla de la Garde, la licencia para establecer una casa de la Compañía de las Hijas de la Caridad en España, hoy cinco jóvenes españolas ingresan en el seminario de París procedentes de Narbona, a donde habían llegado desde España acompañadas por el visitador de la Provincia española de la Congregación de la Misión, P. Fernando Nualart. Sus nombres son: Francisca Teresa Cortés y Lucía Reventós, ambas de 21 años, Manuela Lecina, de 23, María Esperanza Blanc, de 27, y Josefa Esperanza Miquel, de 30. Tras el seminario y seis años en distintas casas, partirán de nuevo a España, en mayo de 1790, a causa de la Revolución Francesa. Llegarán a Barcelona, junto con la asistente general francesa, sor Juana David, como superiora, el 26 de mayo de 1790. Allí serán recibidas por el P. Rafael Pi, sucesor del P. Nualart, estableciendo la primera comunidad española de las Hijas de la Caridad en el Hospital de la Santa Cruz.