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Enciclopedia:Efemérides/23 de julio

1634. En París, sobre estas fechas, las Hijas de la Caridad comienzan a ayudar a las Damas de la Caridad en el Hôtel-Dieu. Ya en su primera asamblea las Damas habían tenido la idea de pedir cuatro hijas de la Caridad, pero, como Vicente de Paúl les había hecho notar que estas muchachas campesinas, en su ignorancia, no serían apropiadas para "representarlas" en su ausencia, no se había pasado de ahí. Numerosos documentos atestiguan que, una vez superado este temor, las Hijas comenzaron a trabajar en el Hôtel-Dieu antes del 31 de julio de 1634.

1654. Vicente de Paúl da instrucciones a las cuatro hijas de la Caridad que parten hacia Sedán para atender a los soldados heridos: "¿Para que van, pues, a ese lugar? Para hacer lo que Nuestro Señor ha hecho en la tierra... para imitarle, ustedes devolverán la vida a las almas de estos pobres heridos con la instrucción, con los buenos ejemplos, con las exhortaciones que les harán para ayudarles ya sea a morir, ya sea a revivir, si place a Dios devolverles la salud. A los cuerpos les devolverán la salud con las medicinas, las curas y los vendajes. Y así, mis queridas hermanas harán lo que el Hijo de Dios has hecho en la tierra ¡Qué felicidad!".

1656. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre el amor a los sufrimientos físicos y morales, en el que explica el artículo 6 de las Reglas Comunes, que dice: "Sufrirán de buen grado y por amor de Dios las incomodidades, contrariedades, burlas, calumnias y otras mortificaciones que se les presenten, incluso por haber hecho bien, a ejemplo de Nuestro Señor, que, tras haber soportado mucho, hasta ser crucificado, de los mismos que habían recibido de él tantos bienes, pidió por ellos". Vicente de Paúl explica que los que siguen a Dios deben estar dispuestos a padecer sufrimientos. Compara el proceder de Dios con el de un escultor que quiere sacar una imagen de la Virgen de un bloque de piedra, para lo que primero usa el martillo, luego otro martillo más pequeño y, después, el cincel y otras herramientas más delicadas para ultimar los detalles. Vicente dice las penas que se tengan se deben contar a Dios y a los superiores y no a las otras hermanas ni a los laicos.

1852. En Madrid, la reina Isabel II de España firma el decreto que restablece la Congregación de la Misión en España, donde hacía diecisiete años que había sido suprimida legalmente. El superior general de la Congregación, P. Juan Bautista Étienne, enviará a España al P. José Escarra con el título y las funciones de Comisario del superior general. El P. Escarra había ocupado cargos importantes en las casas españolas de la Congregación antes de la revolución de 1834 y, durante su exilio, fue dieciséis años profesor de teología en París.