Sections

Enciclopedia:Efemérides/22 de octubre

1646. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre la obligación de ocultar las faltas que cometen las demás hermanas a los que no deben conocerlas, dividida en tres puntos: las razones para ello, la forma de ocultar y excusar dichas faltas, los bienes que se siguen, para cada uno y para la Compañía, de hacerlo y más bien acusarnos nosotros mismos. Las hermanas dicen lo que han pensado sobre cada uno de los tres puntos y Vicente comenta algunas intervenciones. Después les dice a las hermanas que ellas mismas han reconocido los males que se siguen de dar a conocer las faltas de las demás a otras personas distintas de los superiores, el escándalo que dan al prójimo, la ofensa que hacen a Dios, el desorden que produce entre ellas, hasta que punto divide la unión, turba la paz y las convierte en fastidiosas para ellas mismas y que Dios mismo las ha dado a conocer los beneficios que se obtienen de no incurrir en esta falta, por lo que él pasa a exponer los medios para lograrlo, que son: pedírselo a Dios; ponerse de rodillas ante la hermana que critica a otra en lugar de escucharla; pedirle a Dios que toque el corazón de la hermana que está criticando; no decir las faltas de las demás a los confesores y ocultarles a estos sus pequeñas desavenencias; a imitación de los Jesuitas, no advertir nunca a una hermana de las faltas que comete con palabras, comunicándoselas al superior si son notables, y usar el ejemplo para que se corrija; confesarse y comulgar, lo que atraerá las gracias suficientes para soportar y excusar las faltas de las demás y corregirse. Respecto a la confesión, Vicente ha dicho antes que en ella se debe hablar de uno mismo y nunca de otra persona y que hay doctores que sostienen que si no se puede confesar un pecado sin dar a conocer a la persona con la que se ha cometido es mejor no confesarse. Dice que la caridad es la reina de las virtudes y se pregunta si hay algo que la hiera tanto como oscurecer al prójimo. La confesión en necesaria pero subalterna. La caridad es la primera y la confesión está a su servicio. Añade que los confesores están para reprender de las faltas que se les confiesan y dar la absolución, pero no están para conocer lo que pasa entre las hermanas.

1655. Vicente de Paúl reúne a toda la comunidad de San Lázaro y, desbordando de alegría, lee en francés y en latín el breve del papa Alejandro VII "Ex Commissa Nobis" que acaba de recibir y por el que se aprueban los votos que se emiten en la Congregación de la Misión. Antes Vicente ha expuesto a su auditorio las dificultades que ha habido que superar durante casi veinte años para llegar a este momento.

1727. El superior general de la Congregación de la Misión, P. Juan Bonnet, envía a las Hijas de la Caridad el Decreto de reconocimiento de la heroicidad de las virtudes de Vicente de Paúl y les pide que honren a su fundador con la imitación de sus virtudes y la fidelidad a sus Reglas.

1755. El Arzobispo de París, Cristóbal de Beaumont, autoriza la exhumación de los restos de la Señorita Le Gras para su traslado desde la iglesia de San Lorenzo a la Casa Madre de la Hijas de la Caridad. Ha hecho falta la intervención de la Reina para que el párroco diera su consentimiento.

1856. Embarcan las primeras Hijas de la Caridad que van a Persia. A causa de una tormenta, se verán obligadas a desembarcar en Trebizonda con la ayuda de unos árabes y continuarán viaje por tierra hasta llegar a Kosrova el 29 de noviembre.

1865. En París, en la capilla de la Casa Madre, el paúl Luis Bel es consagrado Vicario apostólico de Abisinia por el nuncio de Florencia, Alejandro Franchiel, ayudado por el vicario apostólico de Gallas, Etiopía, el capuchino Mons. Guillermo Massaia, y el Obispo de Guadalupe y Basse-Terre, Antillas, Mons. Antonio Boutonnet. El nuevo obispo nació el 27 de septiembre de 1823 en Castelfranc, en la diócesis de Cahors. Tras trabajar en Montpellier, fue nombrado en 1854 superior de Alejandría y Visitador de Siria en 1860. Morirá en Alejandría de Egipto, el 1 de marzo de 1868.

1921. En París, muere el paúl Juan Bautista Coulbeaux. Tras dos años de enseñanza en el seminario de Sens, en julio de 1870, se trasladó a Abisinia, que se convirtió en su segunda patria, de la que comprendió su mentalidad y sus costumbres, aprendiendo cinco de sus idiomas y siendo amado por el pueblo y honrado por los jefes, en especial, el emperador Ménélik II de Etiopía. Hacia 1900 regresó a Francia y se dedicó a la composición de la Historia política y religiosa de Abisinia. También escribió un catecismo en tigriño, una Imitación de Cristo en amárico, un libro de salmos en guez, una vida de Ghébré-Michaël en francés y comenzó un diccionario abisinio-francés. Un gesto dice mucho del alma del P. Coulbeaux, que no dudo en ocupar, durante una buena temporada, la plaza en prisión de un oficial italiano que no disponía de la cantidad exigida para su liberación.