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Enciclopedia:Efemérides/22 de marzo

1642. Conferencia de Vicente de Paúl a los misioneros paúles sobre las virtudes teologales. Vicente dice que no se debe admitir ningún razonamiento contrario a la fe, a la Sagrada Escritura, al sentido y a la explicación de la Iglesia. Sigue diciendo que hay que tener una gran confianza en Dios, desconfianza de uno mismo y un gran amor a Dios.

1648. Consejo de la Compañía de las Hijas de la Caridad en el que Luisa de Marillac somete a la consideración de Vicente de Paúl numerosas propuestas. Las primeras son: hacer una novena en honor de Nuestra Señora de Loreto que comenzaría la víspera de la Anunciación de la Virgen, confirmar el despedido de sor Margarita, que no cumplía las reglas y arrastraba a otras hermanas a confesarse con un sacerdote concreto, al que se sentían excesivamente ligadas, creando un grupo separado de la Compañía que se reunía en la iglesia y en la casa, y el envío del catecismo del sacerdote jesuita Roberto Belarmino (1542-1621) a sor Isabel Turgis. Vicente aprueba la novena y el despido de la hermana y sostiene que sería bueno que las hermanas fuesen capaces de enseñar y explicar este catecismo, pues no hay otro mejor. Luisa pregunta si, dado que en las conferencias de los viernes, la acusación de las faltas apenas deja tiempo para la instrucción sería bueno hacer otra conferencia semanal. Vicente dice que en la Congregación de la Misión disponen de la repetición de la oración, en la que él hace las advertencias oportunas y le propone que hagan lo mismo además de la pequeña conferencia que ella se propone dar sin que sea necesario que las hermanas hablen. Luego se plantea si el nombramiento de una hermana sirviente en una parroquia debe recaer sobre la hermana más antigua en la parroquia o sobre la más antigua en la Compañía. Vicente se decanta por la que sea más exacta en el cumplimiento de las reglas, por lo que Luisa pregunta si no se debe atender a la satisfacción de las hermanas y él le contesta que nunca y que no se debe considerar más que la virtud, no debiéndose tener en cuenta ni a la edad, ni la antigüedad, ni la condición. El siguiente asunto es si se debe reclamar a la marquesa de Mortemar los gastos que ha hecho su hija durante su estancia. Aunque en principio todas las hermanas son partidarias de hacerlo, Vicente, tras informarse de la cantidad adeudada, dice que no deben reclamar nada y que cree que estarán bien pagadas si aprenden que no hay hacer nada en consideración al mundo. Añade que Dios ha querido hacerles ver que no están para las gentes acomodadas, sino para los pobres. Les dice que deben retener como máxima no recibir pensionistas. Por último se trata si una hermana debe ir a visitar a la Señora de Longueville, de la que depende la parroquia en la que está, y Vicente recuerda que las Hijas de la Caridad no deben tratar de ser conocidas por los nobles, por lo que no tiene sentido ir a visitar a una princesa sin ninguna necesidad ni asunto. Hay que dejar que sea la virtud la que dé a conocer a las Hijas de la Caridad y no otra cosa.

1652. Conferencia de Vicente de Paúl en San Lázaro sobre el modo adecuado de pasar la semana santa.

1658. Conferencia de Vicente de Paúl en San Lázaro sobre el espíritu de penitencia.

1875. Se instalan en Panamá las Hijas de la Caridad que han sido expulsadas de México. Los Paúles llegarán en 1877.

1933. En la Casa Madre de las Hijas de la Caridad, en presencia del Arzobispo de París, Cardenal Juan Verdier, y de numerosas hermanas y misioneros, los dos médicos de la Casa Madre y el de Reuilly constatan que el cuerpo de sor Catalina Labouré está intacto y con sus miembros flexibles. Se extrae el corazón que es destinado a la casa de Reuilly, donde vivió y murió Catalina, y el cuerpo se coloca en un ataúd que se situará en la sala del Consejo en espera de la ceremonia de beatificación.