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Enciclopedia:Efemérides/1 de mayo

1646. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre la indiferencia, de la que se conservan notas de la primera parte. Vicente, al que le ha sorprendido ver reunidas a las Hijas a pesar de que había mandado aviso de aplazar la conferencia, dice que se había preparado para hablar a tres o cuatro hermanas que deben partir para hacer una fundación en Mans, pero que, ya que el aviso no llegó, les dirá algo sobre la indiferencia que deben tener en sus residencias y empleos y sobre las cualidades que deben tener las Hijas que son enviadas y los medios de conseguirlo. Comienza exponiendo que lo mismo que los feligreses siguen a su pastor en las procesiones dominicales sin saber, la mayoría de ellos, el recorrido de la procesión, o que un soldado obedece a su capitán y avanza o retrocede según le dice, incluso en medio de una emboscada, así las Hijas deben obedecer e ir a los lugares que les manden y con las compañeras que se les diga. En caso contrario, de haber alguna hermana rebelde a la voluntad de Dios, deberían hacer penitencia para expiar este crimen que una de ellas habría cometido.

1648. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre el buen uso de las instrucciones dadas por los superiores en las conferencias y fuera de ellas. Vicente desarrolla en primer lugar la importancia de las conferencias, de las que dice que fueron instituidas por el mismo Jesucristo, que las utilizó con sus apóstoles para establecer su Iglesia. Añade que Nuestro Señor está en medio de los que se reúnen para su gloria y que, hablando a los superiores, les dice "el que os escucha, me escucha". Cita la parábola del sembrador. Razona que Dios, que ha prometido comunicar sus secretos a los pequeños y humildes, habla por boca de las propias hermanas. Concluye que la oración mantiene a cada hermana, pero no hay mejor medio que las conferencias para mantener la Compañía. A continuación Vicente pasa a considerar los medios para sacar provecho de las conferencias: rezar al principio, escuchar con atención las palabras de Dios que salen de la boca de aquellos en que las ha puesto y pedirle la gracia de aprovecharlas, esforzarse en retener lo que se ha escuchado, hablar de ello con las hermanas y ponerlo en práctica sin retraso.

1649. En Roma, es ordenado sacerdote el que se convertirá en el tercer superior general de la Congregación de la Misión, Edmundo Jolly. Hace un año que está en Roma, enviado por Vicente de Paúl, tras dieciocho meses de seminario en San Lázaro.

1649. Entra en la Compañía de las Hijas de la Caridad, Margarita Chétif, que sucederá a Luisa de Marillac como superiora general. Es hija de Luis Chétif y María Lavoisne de la parroquia de San Sulpicio de París. Fue bautizada el 8 de septiembre de 1621.

1844. En París, en la Casa Madre de la Compañía de las Hijas de la Caridad, tiene lugar el primer retiro de hermanas sirvientes, conforme al proyecto que, desde hacía cierto tiempo, maduraba el superior general, P. Juan Bautista Étienne.

1889. Llegan a Prizrend, en Albania, las primeras Hijas de la Caridad para fundar una escuela y un dispensario.

1954. En la Casa Madre de la Congregación de la Misión, toda la comunidad se ha reunido a las 19 horas en la sala de oración para recibir oficialmente de manos del superior general, P. Guillermo Slattery, el texto de las Constituciones revisadas conforme a las exigencias del Código de Derecho Canónico. La ceremonia se desarrolla como la del 17 de mayo de 1658, en la que Vicente de Paúl distribuyó a los misioneros el librito de las Reglas comunes. Entonces, Vicente, a causa de sus enfermedades, no pudo dejar su sitio como era su deseo para hacer la entrega. En esta ocasión el superior se pone de pie ante el altar de la sala de oración, y cada uno de los sacerdotes y hermanos que han emitido los votos, se acerca, por orden de vocación, para arrodillarse ante el sucesor de san Vicente y besar el libro de las Constituciones y la mano que se lo entrega. La ceremonia finaliza con el canto del Magnificat.