Sections

Enciclopedia:Efemérides/18 de octubre

1655. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre el fin de la Compañía, en que explica los tres primeros artículos de las Reglas Comunes. La regla dice: "Pensarán a menudo que el fin principal para el que Dios las ha llamado y reunido es para honrar a Nuestro Señor Jesucristo, su patrono". Vicente presenta las reglas a las hermanas como flores muy bellas en el jardín de su Esposo, que las invita a cogerlas, lo que se hace con el pensamiento. Vicente explica que cada Compañía tiene su fin particular; pone como ejemplos a los cartujos, los capuchinos, las carmelitas, las hermanas del Hôtel-Dieu y las de la plaza Real. Vicente les dice a las hermanas que ellas "se han entregado a Dios principalmente para vivir como buenas cristianas, para ser buenas Hijas de la Caridad, para trabajar las virtudes propias de su estado, para ayudar a los pobres enfermos, no en una casa solo, como las del Hôtel-Dieu, sino por todo, como hacía Nuestro Señor, que no tenía ninguna acepción, pues ayudaba a todo el que recurría a Él". Más adelante les dice que tienen que estar dispuestas a servir a los pobres en todos los sitios a donde las envíen, "si es a África a África; al ejército; a la India, a donde os pidan, ¡enhorabuena!, sois Hijas de la Caridad y hay que ir". Luego pasa a exponer el artículo tercero, según el cual: "Practicarán todos su ejercicios, tanto espirituales como corporales, con espíritu de humildad y caridad, y en unión de los que Nuestro Señor Jesucristo hizo en la tierra", es decir, que todas sus acciones deben ir acompañadas de estas tres virtudes: humildad, caridad e imitación de Nuestro Señor. Vicente dice que no podrán llegar a la perfección si no se convencen de que son pobres, ruines, incapaces de hacer nada que valga y gusten de ser consideradas así. Y cuando hayan hecho esta reflexión sobre su indignidad, deben levantarse por un acto de amor a Dios y decir: "Aunque no sea digna de hacer tal cosa, como Dios la quiere, la haré para complacerle, ya que Él así lo desea de mí". Vicente explica que el mérito de las acciones viene del fin por el que se hacen, que debe ser complacer a Dios. Luego se dedica a proponer a las hermanas que se preguntan por los medios para conseguir todo esto que empiecen a practicarlo desde mañana y cada vez les será más fácil.

1661. El P. Renato Alméras, sucesor de san Vicente de Paúl, reúne a las Hijas de la Caridad. Es su primera conferencia como superior general. El tema es "de la necesidad de trabajar por la virtud". Termina este primer encuentro con esta oración: "Pido a Nuestro Señor... que le plazca derramar sobre nosotros el espíritu de humildad, de sencillez y de caridad que es el espíritu de esta Compañía y la gracia de trabajar en la práctica de las virtudes que se nos presentan".

1684. Desde París, el superior general, P. Edmundo Jolly, dirige a la Congregación de la Misión una carta doctrinal sobre la forma de hacer oración en la que se opone a la actitud de algunos miembros de la Congregación, y especialmente algunos jóvenes, que ensalzan un tipo de "oración elevada, extraordinaria" y que, en nombre de la pura contemplación, tienen la audacia de combatir la repetición de la oración tal como se práctica en la Congregación. Estos innovadores habían sido ganados por el quietismo que comenzaba a penetrar en Francia y al que se opondría enérgicamente Bossuet.

1868. En España, el Gobierno provisional del general Francisco Serrano, en el poder tras el triunfo de la revolución septembrina que ha destronado, el 28 de septiembre, a la reina Isabel II, dicta la supresión de los monasterios, conventos, colegios, congregaciones y casas religiosas. Por segunda vez la Provincia de España de la Congregación de la Misión sufre los efectos de una supresión y dispersión, si bien no tan larga y violenta como la primera, que había tenido lugar treinta y dos años antes, siendo refrendada oficialmente con la aprobación, el 8 de marzo de 1836, de un decreto similar al de hoy por el gobierno presidido por Juan Álvarez y Méndez, más conocido como Mendizábal. En 1868, la Provincia cuenta con seis casas, en Madrid, Barcelona, Mallorca, Badajoz, Teruel y Arenas de San Pedro, y un total de cuarenta y cuatro sacerdotes, treinta y nueve hermanos, quince estudiantes y veintiséis seminaristas. Obligados a dispersarse, algunos misioneros permanecen en los lugares en que se encontraban al sorprenderles la revolución, pero sin formar comunidad; otros vuelven a sus lugares de origen para servir en parroquias o centros regidos por las Hijas de la Caridad. Los estudiantes y seminaristas parten con sus formadores al Berceau de Saint Vincent de Paul, donde permanecerán hasta que la guerra franco-prusiana, en 1870, obligue a los estudiantes de París a refugiarse en el mismo lugar, por lo que los españoles saldrán hacia Filipinas y Cuba.

1882. La Congregación de la Misión se establece en Holanda.

1930. Una hija de la Caridad comienza en Ugento, Italia, la visita a los prisioneros y la catequesis.