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Enciclopedia:Efemérides/16 de noviembre

1654. Luisa de Marillac escribe a Vicente de Paúl una carta en la que le cuenta que sor María Joly les ha dejado después de comer sin despedirse. Sor María Joly, la hija de la Caridad más antigua, había permanecido destinada en Sedán desde 1641 y se había resistido a volver cuando Luisa la reclamó, siendo necesario que Vicente de Paúl interviniera el mes pasado para lograrlo. Luisa escribe: "Temo que salga mañana de regreso a Sedán; puede que se la encontrara en la diligencia si su caridad considerara bueno enviar a alguien. Temo que, cuando nuestras hermanas fueran, no tuvieran bastante fuerza para retenerla. Cuando menos, mi muy honorable Padre, pienso que sería necesario escribir lo antes posible a Sedán para avisar de lo que hay que hacer si regresa a la casa, porque temo que vaya a hacer bastante ruido y vender todo lo que pueda para conseguir una buena suma... Si yo hubiera previsto lo que ha ocurrido con sor María, habría podido impedirlo retirándola. Siempre soy causa de algún mal. Era la resolución para mañana. Tengo mucha necesidad de que su caridad pueda darme algún poderoso remedio para sacarme de mis durezas y ayudarme a ser, mi muy honrado Padre, su muy humilde y muy obediente hija y servidora". Sor María, en lugar de ir a Sedán, regresa por la noche. A finales de año Vicente de Paúl se opondrá a la petición de los Señores de Santeuil de que sor María Joly vuelva a Sedán.

1658. Carta de Luisa de Marillac a Vicente de Paúl en la que le dice sobre una Hija que ha sido designada como hermana sirviente: "Creo que es muy necesario que hable su caridad con sor Estefanía, que tiene que marchar a Angers, para darle a conocer las disposiciones que debe tener para el cargo que va a tener allí: que se muestre cordial y comunicativa con las hermanas que deseen hablar con ella, que guarde secreto de todo lo que se le comunique, que destierre todo lo que pueda los afectos de espíritu y de cuerpo que sólo van en busca de satisfacciones, que se muestre firme en la observancia de las reglas, sin perjudicar al servicio de los pobres, y que sea alegre externamente, que atienda a los consejos de esos señores, y todo lo demás que sabe usted mucho mejor que yo, que no hago nada de valor".