Sections

Enciclopedia:Efemérides/16 de marzo

1642. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre el servicio de los enfermos, continuación de la del 9 de marzo anterior. En ella las Hijas exponen sus pareceres sobre los distintos puntos.

1656. En la repetición de oración, Vicente, aprovechando que la meditación es sobre el rico epulón y el pobre Lázaro señala que algunos en la Congregación se muestran demasiado ávidos de las comodidades, de ir bien vestidos, estar bien alimentados, etc. Vicente dice que sus parientes están pidiendo limosna y que no puede ayudarles porque no debe usar lo que es de la Congregación para ello. Prohíbe que se invite a los parientes o amigos a comer en la casa y establece que, si alguno pide permiso a los superiores para ello, se le ponga como penitencia no ser aceptado a comer ese día. Dirigiéndose a los hermanos, les dice que deben preparar la comida de los sacerdotes teniendo en cuenta que es para los servidores de Dios y añade que deben dar de comer a los pensionistas como a los sacerdotes. Finalmente pide perdón de rodillas porque durante algún tiempo el trajo a comer a un pariente suyo.

1657. Conferencia de Vicente de Paúl en San Lázaro sobre la murmuración y la detracción.

1659. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre los artículos 17 a 23 de las reglas. El artículo 17 dice: "Los domingos y festivos se guardará el mismo orden, excepto que el tiempo que se emplea los días laborables en el trabajo manual será empleado en ejercicios espirituales, como oír el sermón, el catecismo, el servicio divino, las conferencias piadosas, o en ejercitarse en el catecismo con sus hermanas para ser capaces de instruir a los pobres y a los niños, sobre las cosas necesarias para la salvación". Vicente propone que, en adelante, el ejercicio del catecismo se haga de esta manera: una hermana pregunta y otra responde en presencia de las demás. Luisa de Marillac lo secunda, pero le indica que sería conveniente señalar una hora para que las hermanas que pueden peor los domingos pudieran instruirse otros días. Vicente lo aprueba, y ante las dificultades que plantea una hermana, añade que habrá que decirles a los pobres que no vengan antes de una hora. Como la hermana insiste, Vicente le contesta: "Mire, hermana, la sagrada Escritura dice que la caridad bien ordenada comienza por uno mismo, y el alma debe preferirse al cuerpo. Pues bien, es necesario que las Hijas de la Caridad instruyan a los pobres sobre las cosas necesarias para la salvación; y para eso hace falta que ellas mismas sean instruidas antes de que puedan enseñar a los demás". Otras hermanas apoyan a la primera y señalan otros inconvenientes, entre ellos que si se hace esperar a los pobres estos murmuran y algunos llegan a decirles que están obligadas a servirles. Vicente dice: "En cuanto a los pobres, déjenles que digan y no dejen de hacer lo que tienen que hacer. Es cierto que deben servirles, pero están más obligadas aún por su propia salvación. En nuestras casas hacemos esto y se someten". Vicente prosigue con los restantes artículos y se refiere a los actos de adoración al salir y entrar en la casa, los ayunos y abstinencias, las confesiones y comuniones, las revistas mensuales ante los superiores, los retiros y las conferencias. Vicente hace la advertencia final de que si tienen alguna dificultad se dirijan a la superiora, pero nunca lo hagan ante la compañía porque podría haber espíritus débiles que tomasen las cosas de manera completamente distinta a como son. "¡Ponerse a hablar en una asamblea! Eso no se hace nunca". Como consecuencia de esta advertencia, varias hermanas piden perdón al Señor Vicente.