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Enciclopedia:Efemérides/15 de octubre

1655. Conferencia de Vicente de Paúl a los misioneros paúles sobre la conformidad con la voluntad de Dios, dividida en tres puntos: las razones para darse a Dios y hacer siempre su santa voluntad; en qué consiste esto y los actos; los medios. Vicente dice que hablará él primero y da como razones que se reza en el Padrenuestro "se haga tu voluntad en la tierra lo mismo que se hace en el cielo" y que Nuestro Señor nos dio ejemplo viniendo a la tierra para hacer la voluntad de Dios Padre. Vicente expone que hacer la voluntad de Dios en lo referente a las cosas mandadas o prohibidas es hacer lo que se manda o no hacer lo que se prohíbe en los mandamientos de Dios y de su Iglesia. Añade que Dios quiere además que se obedezca a los prelados de la Iglesia, a los reyes, a los magistrados, a las ordenanzas del reino, al padre, madre y parientes y a los superiores de uno. Respecto a las restantes cosas, si son agradables, como comer o beber, y necesarias, hay que hacerlas por amor de Dios, pero desprendiéndose del placer que producen; si no son necesarias, hay que privarse de ellas y mortificarse; si son desagradables y mortificantes para la naturaleza, hay que abrazarlas. Si no son ni agradables ni desagradables, como mantenerse en pie o ir por un camino o por otro, la voluntad de Dios es que las hagamos por amor de Él. En cuanto a los medios, hay que cuidar de enderezar la intención al principio de cada acción diciéndole a Dios que es por amor de él que se va a hacer o no hacer tal cosa.

1656. Vicente de Paúl habla a las primeras Hijas de la Caridad: "Su vocación es de las más grandes y más santas que hay en la Iglesia. ¡Oh, qué necesario es que tengan una gran virtud para perseverar! pues no solo deben servir los cuerpos de los pobres enfermos, sino también darles la instrucción que puedan. Por eso es bueno que no pierdan ninguna ocasión de instruirse bien ustedes mismas".

1682. El Arzobispo de Burdeos, Luis de Anglure de Bourlemont, confía a los Sacerdotes de la Misión su gran seminario y la dirección de las peregrinaciones a Nuestra Señora de Montuzet. El contrato prevé que, junto a los sacerdotes encargados de los seminaristas, habrá un equipo que se ocupará de realizar misiones en la diócesis. El primer superior que dirigirá el seminario será el P. Renato Simón.

1820. En San Luis, Estados Unidos, muere el P. Félix de Andreis con cuarenta y dos años. Treinta años antes, el visitador de Gènes, que lo recibió en la Congregación, se inquietó por la inclinación a la poesía de aquel joven de dieciocho años originario de Demonte, en el Piamonte. Con la sobrecarga de trabajo que marcó la vida de Félix de Andreis, su "naturaleza poética" se expresó por las efusiones de su alma en diálogo permanente con Dios. Pronto sobresalió en la predicación y en la enseñanza de la teología; las conferencias que dio en Roma congregaban a sacerdotes y Cardenales. A una de estas conferencias acudió el obispo de Luisiana y las dos Floridas, Mons. Luis Guillermo Valentín Dubourg, de paso en Roma, que lo reclamó. De este modo se convirtió en el primer superior lazarista de Estados Unidos. En julio de 1816, llegó al Nuevo Mundo con un pequeño equipo de sacerdotes, clérigos y hermanos; entre ellos, el futuro Mons. José Rosati. En pocos años el catolicismo adquirió vigor en Luisiana. Los misioneros, movidos por el ardor que les comunicaba el alma de Félix de Andreis, realizaron una inmensa labor e implantaron el auténtico espíritu de san Vicente que viven las provincias estadounidenses de la Congregación. La causa de beatificación de Félix de Andreis será introducida en Roma el 29 de agosto de 1902.

1833. El P. Marco Antonio Durando, beatificado en 2002, es nombrado director de la Provincia de Turín de las Hijas de la Caridad, que cuenta con treinta y tres hermanas italianas y algunas francesas. En diez años se fundarán veinte nuevas casas, ingresarán doscientas sesenta hermanas y la Provincia se extenderá por Emilia, Liguria, Lombardía, Piamonte, Cerdeña e incluso la Suiza italiana.

1849. Tres hijas de la Caridad son destinadas a Marengo, en Argelia, para cuidar de los enfermos de tifus.