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Enciclopedia:Efemérides/15 de marzo

1648. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre el buen uso de los avisos, que es continuación de la del 22 de enero anterior. Vicente comienza preguntando a una Hija y a continuación a Luisa de Marillac. Esta reconoce que todavía no han puesto completamente en práctica lo acordado entonces y se acusa de no haber pedido a la hermana que él ha designado que le haga la caridad de decirle sus faltas. Pide perdón a Vicente y a las Hijas de esta y de todas sus faltas y añade que algunas no comulgan en los días que está ordenado y otras no se levantan a las cinco o las cinco y media de la mañana en lugar de a las cuatro. Añade que hay otras faltas que no recuerda y pide perdón a la Compañía por no haber advertido de ellas cuando se acordaba. Vicente destaca la importancia de levantarse a las cuatro y de pedir permiso tanto para no comulgar en los días señalados como para comulgar en otros. El resto de la conferencia lo dedica a insistir, preguntando a las Hijas, sobre los motivos y medios para querer ser advertido de las propias faltas y aprovechar estos avisos.

1654. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre el orgullo oculto, del que dice que lo que hace a este pecado incurable o casi incurable, es que siempre se presenta bajo una apariencia de bien. Vicente menciona los siguientes signos del orgullo: una excesiva estima de uno mismo; el deseo de ser estimado por los otros; hacer algo con desobediencia; decir algo en alabanza propia, como he hecho esto o lo otro; actuar para agradar; discutir y no querer ceder en nada; la obstinación; la singularidad; el deseo de cargos. Los medios que Vicente propone para combatir el orgullo oculto son: pedir a Dios que nos libre de él, de la estima propia y del deseo de que otros nos estimen; tener una gran devoción a Nuestro Señor, a la Virgen, a los santos y al ángel de la guarda; hacer todos los días actos de humildad, diciéndonos interiormente que no somos nada, que somos pecadores y deseando no ser ni conocidos ni estimados.

1658. Conferencia de Vicente de Paúl en San Lázaro en la que trata de las razones para ser puntuales en levantarse a las cuatro de la mañana, al primer toque de la campana, y encontrarnos con la Congregación para hacer la oración y de lo que hay que hacer para afianzarse en esta costumbre y no relajarse nunca.

1660. Muere, en París, Luisa de Marillac. Desde hacía unos diez años, en palabras de Vicente de Paúl, "no tenía más vida que la que recibía de la gracia". El 4 de febrero de 1660, una inflamación del brazo izquierdo le provocó una violenta fiebre. Se llamó al párroco de San Lorenzo y la enferma recibió los últimos sacramentos en presencia de sus familias natural y religiosa. En los día siguientes la fiebre desapareció, pero, a partir del 12 de marzo, se constató que padecía gangrena senil. Ese mismo día, Luisa pidió la santa comunión y al día siguiente el párroco de San Lorenzo satisfizo su piadoso deseo. En su acción de gracias, Luisa declaró a sus hijas: "Muero en una alta estima de nuestra vocación; viviera cien años, no sabría pedirles otra cosa que mantenerse fieles a ella". Vicente de Paúl, retenido en su habitación por sus enfermedades y al que ella hizo que se le pidiera una palabra de ánimo, en lugar de escribirle encargó a un mensajero que le dijese: "Parte usted la primera; si Dios me perdona mis pecados, espero ir a reunirme con usted pronto en el cielo". Los días siguientes un misionero, probablemente Juan Dehorgny, ayudó a la Señorita Le Gras a superar las angustias que se le presentaron. El 15, entre las once y las doce de la mañana, Luisa, después de golpearse el pecho, pronuncia un sí que parece ser el resumen de su vida de obediencia y humildad y exhala su último suspiro. El párroco de San Lorenzo exclama: "¡Oh! ¿Qué bella alma! Se lleva con ella la gracia de su bautismo".

1854. Llegan a Valparaíso (Chile) 30 Hijas de la Caridad y 3 misioneros vicentinos (dos sacerdotes y un hermano), inaugurando así la presencia de la Familia Vicentina en ese país. El grupo iba encabezado por el P. Félix Benech, prmer Director Provincial de las Hijas de la Caridad y ´posteriormente (1862), primer visitador de la Provincia CM de Chile.