Sections

Enciclopedia:Efemérides/13 de noviembre

1627. Carta de la Santa Sede al nuncio de París para que comunique a Vicente de Paúl que ha sido aprobada por el Sumo Pontífice la Congregación de la Misión.

1646. En París, Edmundo Jolly, que será el tercer superior general de la Congregación de la Misión de 1673 a 1697, ingresa en el seminario interno con veinticuatro años.

1654. Conferencia de Vicente de Paúl a los misioneros paúles sobre la castidad, de la que se posee un resumen esquemático. Entre las razones para conservar y adquirir la virtud de la castidad se dan: que obliga un mandamiento de Dios; se tiene la promesa de Dios: el que ha hecho el voto tiene doble pecado, si lo contraviene, y doble mérito, o por lo menos más mérito, si lo cumple; el empleo de los misioneros les obliga a frecuentar personas de uno y de otro sexo. Entre las faltas que se pueden cometer: decir palabras tendentes a este pecado y tolerar pensamientos sucios; no hay que sufrir a personas que están sujetas a este pecado, los Jesuitas los despiden. Es falta de omisión no hacer lo que Dios quiere que se haga para eximirse, sin servirse de los medios que se nos dan. Tocarse es una gran falta, mirarse, escuchar, etc., acostarse indecentemente, tener aversión a la mortificación, mimarse, estar cómodo, en la casa, en los campos, hacerse servir las mejores carnes, el mejor vino. Entre los medios están: beber poco vino y aguado; no hablar a solas con mujeres, no escribirles cartas, hablar lo justo; no encargarse de la dirección de religiosas y, si es el obispo el que lo pide, mostrarle las razones que tenemos para no hacerlo. En este punto Vicente explica que ha intentado dejar de dirigir a las religiosas de la Visitación de París y que seguirá intentándolo. No frecuentar a las Hijas de la Caridad ni entrar jamás en sus habitaciones, con ningún pretexto. Si se habla con ellas en el locutorio, dejar la puerta abierta y estar donde todo el mundo nos pueda ver. Se avisará si conviene quitar el locutorio y hablar en la iglesia. En las confesiones no dejar que la cara de las mujeres se acerque demasiado a la nuestra. No hacer la misión para las religiosas salvo que el obispo lo mande; no recibir cartas de religiosas, bajo pretexto de consejos que piden, y decirles que no les escriban. La humildad es un medio excelente. Los que conozcan a algunos de la Compañía que tengan inclinación a este vicio deben advertir al superior, especialmente si se trata de personas que se quiere enviar lejos; el que no lo haga será culpable de las faltas que cometan en estas misiones y del mal que ocurra.

1659. Carta de Luisa de Marillac a sor Ana Hardemont en la que le dice: "Hemos llamado a dos Hermanas que estaban en Châteaudun cuando murió nuestra sor Bárbara Angiboust. Nuestro muy Honorable Padre ha querido que se quedaran aquí para [que hablaran sobre sus virtudes en la conferencia que íbamos a tener] el día de San Martín en la que se admiró su firmeza en ejecutar las órdenes que se le daban, por todas partes por donde pasó, y en ayudar a las Hermanas a la fiel observancia de las reglas. Su desprendimiento..., su pisotear todo respeto humano..., fueron admirables, y cómo, habiéndole pedido perdón una de nuestras dos Hermanas por alguna falta de consideración, su contestación fue tan humilde que sólo recordarla hace que se me salten las lágrimas: Pues qué, Hermana, si usted me soporta a mi tanto ¿cómo no habría de soportarla yo? Después de muerta, mucha gente del pueblo que durante dos días estuvo yendo a la casa en tan gran número que fue necesario cerrar las puertas, decía que la habían pintado tan hermosa estaba".

1789. En París, la Asamblea Nacional vota un decreto por el que las Congregaciones deberán proporcionar un estado detallado de todos sus bienes muebles e inmuebles. En esta época la Congregación contaba en Francia con sesenta y seis establecimientos repartidos en siete provincias.

1793. La superiora general de las Hijas de la Caridad, sor Antonieta Deleau estima prudente dejar París y se traslada unos ciento cincuenta kilómetros hacia el norte, a la casa de su familia en Bray sur Somme, en la región de Picardía.

1842. Llegan a Argel, dos misioneros paúles, el P. Francisco Viallier, como director del seminario, y el P. Luis Mathieu, como profesor de dogma. Se unirán a ellos, el 24 de este mes, otros dos sacerdotes de la Misión: el P. Juan Domingo, encargado de la enseñanza de la moral y de confesar a los españoles, y el P. Teodoro Bricet, antiguo prefecto apostólico de Levante, al que por este motivo se le confía la atención a los cristianos de Levante en esta tierra de África. Los Lazaristas son enviados a Argel para dirigir a las Hijas de la Caridad que van a substituir a las Hermanas de San José de la Aparición encargadas del Hospital civil y de la Misericordia. El contrato estipula además que los misioneros deberán hacerse cargo de la preparación de los jóvenes que se destinen al estado eclesiástico. Los comienzos del seminario de Argel serán más que modestos: en su casa de la calle Felipe no habrá, hasta la Pascua de 1843, más que tres alumnos. Habrá que esperar a la llegada del P. José Girard para que el seminario de Argel pueda emprender un buen comienzo.

1859. En el castillo de Compiègne, el emperador Napoleón III firma el decreto que autoriza a la Congregación para adquirir una propiedad situada en París, en la calle de Cherche-Midi, números 92, 94 y 96. Esta propiedad tiene dos mil setecientos metros cuadrados, pertenece a la Asistencia pública y es adjudicada por ciento ochenta mil francos que la Congregación debe aportar de sus propios recursos.