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Enciclopedia:Efemérides/12 de marzo

1656. Carta de Luisa de Marillac a las Hijas de la Caridad: "Las exhorto de todo corazón a la fidelidad que deben a Dios en la práctica de las virtudes necesarias para su vocación. ¡Qué dichosas son de tener tan gran número de enfermos a los que servir! ¡Oh! ¡Cuánto se ve que Dios las ama, pues les da tantas ocasiones de servirle! Continúen, les ruego, haciéndolo por amor a Él con toda la dulzura, esmero y caridad que les son necesarias".

1656. En la repetición de la oración, Vicente de Paúl advierte muy seriamente a un seminarista, Felipe Ignacio Boucher, que no se ha acusado de ir, durante la semana pasada, a escuchar una conferencia para los ordenandos a pesar de que su director le había denegado el permiso. Vicente destaca la gravedad de esta falta de obediencia y le pregunta para qué le han servido sus casi dos años de estancia en el seminario si ni siquiera ha aprendido obediencia y sumisión. Vicente le dice que en lugar de los dos años acostumbrados se prolongará medio año su estancia antes de decidir si se le recibe. El seminarista saldrá de la Congregación en 1660, a los pocos meses de su ordenación sacerdotal.

1874. En París, a las once de la noche, sin agonía, conservando su cabeza y su corazón hasta el final, muere el superior general de la Congregación de la Misión, P. Juan Bautista Étienne, a los setenta y tres años y tras treinta y uno de generalato. Nació en Longeville, cerca de Metz, en la región francesa de Lorena, el 10 de agosto de 1801. Pronto, tras su ordenación sacerdotal el 24 de septiembre de 1825, acumuló las funciones de secretario del vicario general, procurador de la Casa Madre y prefecto de iglesia. En seguida se ocupó de la construcción de la capilla de San Vicente en la Casa Madre, casa que también agrandó más adelante. Procurador general y secretario general desde 1827, se relacionó con las personalidades civiles y religiosas de la época. Rechazó la propuesta del Gobierno de ser el primer obispo de Argel para no vivir fuera de la Congregación. Su inteligencia, prudencia y firmeza en los principios se puso de manifiesto en la misión política en Siria por encargo del ministro de asuntos exteriores, en su representación junto con el P. Juan María Aladel ante la Santa Sede, en los problemas suscitados por la actitud del superior general, el P. Juan Bautista Nozo, entre algunos paúles italianos, en la reconstitución de las Damas de la Caridad, en la elaboración del estatuto canónico de la Asociación de los Hijos de María (que será conocida posteriormente en muchos países como Juventudes Marianas Vicencianas) y en bastantes más obras. La Asamblea de 1843 lo eligió, en primera vuelta, como decimocuarto superior general. Durante su generalato se crearon catorce provincias y más de ciento veinte casas de la Congregación de la Misión. Por su parte, las Hijas de la Caridad pasaron de cinco mil a veinte mil. Evidentemente el P. Étienne no hizo todo solo; pero si fue un animador incomparable y el auténtico restaurador de la Congregación de la Misión y la Compañía de las Hijas de la Caridad.