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Aportes de la AMM a la Nueva Evangelización -II Parte

Por: Mons. Alfonso Cabezas Aristizábal, C.M.


Este Congreso se mueve en un contexto de impulso a la obra evangelizadora del Espíritu Santo con motivo de los 50 años del Concilio Vaticano 11, el recién terminado Año de la Fe y el Sínodo de la Nueva Evangelización. Todo ello asumido de una manera magistral en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium cuyo programa y orientación me propongo compartir con ustedes. Me esforzaré por dar algunas pinceladas sobre un tema tan amplio y desafiante, desde mi perspectiva latinoamericana desarrollada últimamente por mi experiencia pastoral en Nueva York y en África y guiado por nuestro tema fundante, la pastoral de la Asociación Medalla Milagrosa en la evangelización del mundo de hoy.

[1.] En su carta para la fiesta de la Medalla Milagrosa del 2012, el P. Superior General nos motiva a que la AMM. viva la nueva evangelización de varias formas:

Que nos acerquemos más a los documentos del Vaticano II, 50 años, al Catecismo en sus 20 años, a vivir la Doctrina social de la Iglesia en la caridad para con los pobres y a fomentar más las Visitas domiciliarias de la Virgen Milagrosa.

[2.] A más de 100 años de la aprobación pontificia de la AMM se realiza el Primer Congreso mundial en una coyuntura muy especial, cambio de época dicen algunos, de la vida de la Iglesia, inicio de una nueva etapa evangelizadora (E.G. 1) en palabras del Papa Francisco. Así nos adentramos en su enseñanza inspiradora para delinear nuestra propia tarea de nueva evangelización. Diseño que se debe armonizar con la participación de tantas fuerzas apostólicas vicentinas y más universales, diocesanas y parroquiales, que bajo la influencia del Espíritu Santo están impulsando la obra de la evangelización del mundo en esta nueva etapa de la Historia. ( J.M.V. Misevi, Conferencias de San Vicente , Damas de la Caridad, Legión de María, Milicia de la Inmaculada, Misioneras de la Madre Teresa de Calcuta etc…)

[3.] Para comprender el espíritu de la nueva evangelización necesitamos ante todo de la Madre de la Iglesia evangelizadora, (284) la que nació al pie de la Cruz, la que fue enviada al mundo entero el día de Pentecostés. La AMM guarda en su memoria centenaria esa realidad viva, ella es nuestra Madre, ella es la que a través de Santa Catalina nos entrega una Misión para cumplir de parte del Buen Dios. Recibir la Medalla, llevar la Medalla, entregar la Medalla a la gente, sobre todo a los pobres, a los pecadores, a los enfermos, a los necesitados que nos encontremos en nuestro ministerio. ¿Para qué? A ella le encomendó Jesús sus hermanos como hijos y a nosotros nos la dio como una Madre. Al pie de la cruz, en la hora suprema de la nueva creación, Cristo nos lleva a María (285) y hoy de la misma manera en una nueva era-etapa de evangelización, somos llevados a María para volver a lanzar una renovada evangelización como la que Ella impulsó en 1830 en una etapa de inmenso cambio después de la revolución francesa y las largas consecuencias que se prolongaron en 1830-1848-1870 en toda Europa y en el mundo.

[4.] El Papa espera y pide que todas las comunidades procuren poner los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera que no pueden dejar las cosas como están. Él nos pide que nos constituyamos en todas las regiones de la tierra, en los 47 países y más, en donde está la AMM, en estado permanente de misión. (25) Esta conversión es obra del Espíritu Santo que pide de nosotros, profundizar en la conciencia de Iglesia y de Asociación que hace brotar un anhelo generoso y casi impaciente de renovación….que es para lo que el Espíritu nos ha traído a este Encuentro Internacional. El Concilio presentó la conversión eclesial como la apertura a una permanente reforma de sí por fidelidad a Jesucristo. Entonces debemos tener el valor de examinar nuestras estructuras para ver si están animadas por una vida que las vivifica, las sostiene y las juzga. Sin vida nueva y auténtico espíritu evangélico cualquier estructura nueva se corrompe en poco tiempo.(26).

[5.] Nuestra Asociación es una riqueza de la Iglesia que el Espíritu suscita para evangelizar todos los ambientes y sectores, siempre en contacto con las parroquias e integrados en la pastoral orgánica de las Iglesia particular, para no convertirnos en nómadas sin raíces.(29). Nuestra pastoral en clave de misión debe abandonar el cómodo criterio pastoral del siempre se ha hecho así. En este Congreso debemos ser audaces y creativos en la tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de nuestra propia asociación.(33). Diciendo sí a las relaciones nuevas que genera Jesucristo: evitando el aislamiento, las luchas internas… (87-90).Diciendo sí al desafío de una espiritualidad mariana misionera (78) pedida por la Santísima Virgen a Santa Catalina. Diciendo no a la pereza egoísta (81) al pesimismo estéril (84) a la mundanidad espiritual (93).

[6.] Esta nueva etapa evangelizadora de AMM. debe acentuar más el carisma de la misión de los laicos en la Iglesia, en especial la mujer laica, los jóvenes , al servicio de los cuales deben estar los ministerios especializados-consagrados (102- 106): sabiendo por experiencia que de allí se desprende el nacimiento y vitalidad de nuevas vocaciones de especial consagración (107). Marchando en esta dirección completamos y enriquecemos el trabajo de la nueva evangelización en toda la Iglesia, escuchando e involucrando a jóvenes y ancianos sensibles al amor mariano en sus vidas, pues ambos son la esperanza del mundo (108). Los desafíos que aparecen en este Congreso están para superarlos. Seamos realistas, pero sin perder la alegría, la audacia y la entrega esperanzada. No nos dejemos robar la fuerza misionera. (109).

[7.] En la charla pasada apunté el contexto eclesial de Religiosidad popular en el que se insertan las apariciones de la Rue du Bac y el regalo de la medalla de la Santísima Virgen a la doble Comunidad y a la Iglesia toda. Podemos pensar que nuestro Carisma Vicentino de amor privilegiado a los pobres atrajo la misericordia de Dios a través de este regalo de María. Esta mística popular encarnada en la cultura de los sencillos fue el terreno escogido para esa siembra generosa del mensaje de la Inmaculada a través de la Medalla. Esa gente sencilla y pobre son nuestros amos y señores a los que estamos tratando de servir desde tiempos de San Vicente y Santa Luisa. Es con ellos y desde ellos, con el mismo método de María con los que debemos impulsar la nueva evangelización desde la AMM. (122-124).

En esta religiosidad popular subyace una fuerza activamente evangelizadora que no podemos menospreciar (126). María nos dio allí un “lugar teológico” que desde 1830 ha estado impulsando una evangelización encarnada en las nuevas culturas que se sucedieron a la caída del antiguo régimen derrocado en la revolución Francesa. Ha sido por una parte una catequesis kerigmática profundamente cimentada sobre realidades y símbolos y abierta a un prolongado camino mistagógico tantas veces descuidado por nuestra pastoral, pero siempre tan necesario en momentos cruciales de cambio de civilización o de época como se está diciendo ahora.(163-168). Es parte de nuestro desafío reflexivo y orante para el servicio de la evangelización en esta nueva etapa de la historia de la Iglesia. Por otra parte puede ser el impulso de una praxis renovada y audaz de la entrega de la Medalla y su mensaje Cristocéntrico, mariano y eclesial, con la continuada salida a las periferias existenciales de nuestro mundo. Llegar así a los deprimidos por el egoísmo de la sociedad egoísta- narcisista-consumista , a los pobres materiales, a los exilados, a los inmigrantes, a los pisoteados por una sociedad que idolatra el dinero y descarta los seres humanos por nacer o los ancianos aparentemente inútiles.(177- 258, cap. 4).

[8.] La Iglesia tiene su inicio evangelizador que la lanza al mundo, en la presencia arrolladora del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (260). Hoy en este Congreso debemos invocar una vez más al Espíritu Santo para que venga a renovar, a sacudir, a impulsar la AMM en una audaz salida de sí para evangelizar (261) con el instrumento popular y sencillo de la Medalla Milagrosa, el regalo y tesoro que María nos encomendó hace tantos años y que hoy debemos utilizar siguiendo su voluntad maternal.

Con el Espíritu Santo en medio del pueblo, siempre está María. Ella reunía a los discípulos para invocarlo y así hizo posible la explosión misionera que se produjo en Pentecostés (284). Los frutos de este Congreso estarán en relación a nuestra docilidad a esta realidad de nuestra Madre de la Medalla Milagrosa completamente dócil a la presencia del Espíritu en su vida. Docilidad imitada por Santa Catalina durante su larga vida.

Preguntas.

[1] ¿Cómo integrar las AMM a los otros carismas y movimientos de evangelización en un contexto de Iglesia, diócesis, parroquia, más abiertos a los laicos, a la mujer, a los jóvenes ? [2] ¿A qué pobres nos envía la Santísima Virgen y que debemos acompañar en nuestros países, pobres más sensibles a la religiosidad popular? [3[ ¿Cómo ser audaces y creativos en la tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de la AMM? [4] ¿Qué es para nosotros en concreto constituirnos en estado permanente de Misión?