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8 de abril de 1655

Consejo de la Compañía de las Hijas de la Caridad en San Lázaro. Asisten Vicente de Paúl, los PP. Renato Alméras y Antonio Portail, Luisa de Marillac y tres hermanas. Se trata de decidir si las Hijas de la Caridad deben retirarse del hospital de Nantes. Vicente menciona como motivos para mantenerlas que los que tenían a su cargo el hospital, al enterarse de la existencia de las Hijas, hicieron las gestiones para solicitar que se les enviasen y se les concedió, que de retirarlas la noticia llegaría a todas partes y podría producir gran escándalo en la Compañía y que hay pocas vocaciones que no requieran sufrir. Entre las razones para retirarlas cita como primera "que nunca debemos hacer nada o dejar de hacerlo usando como principio el qué dirán+. No hay que preocuparse nada de lo que podrán decir o pensar los que sepan que hemos retirado a nuestras hermanas. Hay que ir directamente a Dios y no buscar más que complacerle tanto en las calumnias como en la buena fama". Añade que, aunque inicialmente pareció llamada de Dios, también se dudó desde el principio que fuera posible adaptarse, por lo que más bien fue un ensayo. Refiere como las hermanas han tenido continuamente dificultades para satisfacer tanto a los responsables del hospital, como a los padres de los pobres y al obispo, al que no le gustan nada las Hijas de la Caridad. Por último menciona que no hay motivos para pensar que las cosas irán mejor en el futuro que fueron en el pasado. Vicente pide el parecer de los presentes y todos se manifiestan a favor de retirarse de Nantes, si bien el P. Portail es partidario de intentar contentar a los señores de Nantes una vez más y, si no es posible, retirarse. El P. Alméras dice que en la visita que hizo hace casi dos años ya había llegado a la conclusión de que habría que retirarse, pero apoya la propuesta del P. Portail. Vicente de Paúl manifiesta que también cree que hay que retirarse, pero concluye con estas palabras: "para no omitir nada en un asunto de tal importancia, creo que conviene recomendarlo a Dios. Y como no queremos hacer nada que no sea conforme a su santa voluntad, hay que pedirle luces para conocerla. Pienso, Señorita, que será bueno que comulgue, y ustedes también, mis Hermanas, para obtener de Nuestro Señor las gracias que necesitamos en este asunto. Nosotros diremos la misa por esto, y además será bueno hacer oración sobre ello para pensar bien si conviene para la gloria de Dios retirar a nuestras hermanas".