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5 de julio de 1646

Consejo de la Compañía de las Hijas de la Caridad, presidido por Vicente de Paúl y al que asisten Luisa de Marillac, las oficialas y el P. Antonio Portail. La primera cuestión planteada es si las Hijas llevan bien el hábito y la cofia. Como a algunas se les ve el cabello, se conviene en avisarlas de que no debe ser así. La segunda cuestión es si dos hermanas deben ir a visitar a los enfermos de la parroquia por la tarde, para consolarlos y, de paso, informarse de si cumplen bien con su servicio las hermanas que llevan las medicinas por la mañana. En contra de hacerlo está que en las demás parroquias no se hace y que el párroco y sus eclesiásticos podrían molestarse. Finalmente se acuerda que irán parejas formadas por una hermana antigua y otra nueva, que, de haberlas, llevarán las medicinas de la tarde y que no irán necesariamente todos los días. Entonces Vicente hace llamar a dos hermanas y a la primera, sor Isabel Martin, le dice que la Providencia la ha elegido para ser la hermana sirviente de un nuevo establecimiento muy alejado de París. Entonces pregunta al Consejo si debe designarse a una o dos hermanas que la aconsejen en las decisiones que tome y si ese consejo deberá reunirse en días prefijados o cuando sea necesario. Tras expresar los presentes sus opiniones al respecto, Vicente dice que se designará una hermana como asistente y otra para que la sustituya en caso de ausencia, debiendo consultar la hermana sirviente a las dos para las decisiones más importantes. Añade que es mejor que no se reúnan en fechas prefijadas y que se las debe llamar asistentes mejor que consejeras. Se continua eligiendo un confesor para las hermanas de Nantes. Por último se considera si se debe hacer regresar a una hermana con la que una dama no esta satisfecha, concluyéndose que se la llamará por varios motivos, pero evitando que parezca que ha sido por el descontento de la dama, para evitar que otras sigan el ejemplo.