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22 de agosto de 1997

En la catedral de Notre-Dame de París y en el marco de la duodécima Jornada Mundial de la Juventud, en presencia del Arzobispo de París, el Cardenal Juan María Lustiger, y con asistencia de Cardenales y obispos de numerosos países, los representantes de la Familia Vicenciana y miembros de la Sociedad de San Vicente de Paúl venidos de todo el mundo, el papa Juan Pablo II procede a la beatificación de Federico Ozanam, principal fundador de dicha Sociedad. Ozanam, desde joven, comprendió que no bastaba hablar de la caridad y de la misión de la Iglesia en el mundo, sino que esto debía traducirse en un compromiso efectivo de los cristianos al servicio de los pobres. Por ello, a sus 20 años, con un grupo de amigos, creó, en 1833, las Conferencias de San Vicente de Paúl, para ayudar a los más pobres, con un espíritu de servicio y comunión. Muy pronto, esas Conferencias se difundieron por todo el mundo. El papa, concluyendo la homilía de la misa de beatificación, dice: "La Iglesia confirma hoy la opción de vida cristiana hecha por Ozanam, así como el camino que emprendió. Ella le dice: Federico, tu camino ha sido verdaderamente el camino de la santidad. Han pasado más de cien años, y este es el momento oportuno para redescubrir ese camino. Es necesario que todos estos jóvenes, más o menos de tu edad, que se han reunido en gran número en París, procedentes de todos los países de Europa y del mundo, reconozcan que ese camino es también el suyo. Es preciso que comprendan que, si quieren ser cristianos auténticos, deben seguir ese mismo camino. Que abran más los ojos de su alma ante las necesidades, tan numerosas, de los hombres de hoy. Que afronten esas necesidades como desafíos. Cristo los llama a cada uno por su nombre, para que cada uno pueda decir: ¡éste es mi camino!".