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18 de febrero de 1869

Muere, en Tche-ting-fu, el vicario apostólico de Tche-ly Sur-Occidental, Mons. Juan Bautista Anouilh, a causa de unas fiebres tifoideas. Natural de la diócesis de Pamiers, en 1847 se embarcó hacia China con las primeras Hijas de la Caridad. Cuatro años después fue nombrado coadjutor y consagrado por el vicario apostólico de Pekín, Mons. José Marcial Mouly. En 1858, tras la división en tres partes del vicariato de Pekín, se le asignó la zona suroeste de Tche-ly: contaba con nueve sacerdotes que debían ocultarse a causa de la persecución y un territorio con una extensión de doscientos cincuenta por ciento sesenta kilómetros en el que había una gran ciudad, Tcheng-ting-fu, y ningún lugar de culto. Mons. Anouilh se dedicó a predicar de pueblo en pueblo, evangelizando más de un centenar de poblaciones e inscribiendo treinta mil catecúmenos en sus registros. Pasó noches enteras escribiendo cartas a Europa en busca de fondos para poder construir. El 8 de diciembre de 1867, en el lugar donde estaba el antiguo palacio imperial de Tcheng-ting-fu, puso la primera piedra de la iglesia que dedicó a María Inmaculada, pero no la vio terminada. Hasta su muerte hizo construir cuarenta iglesias o capillas y fundó veinte comunidades cristianas. En una de las cartas que envió a Europa, Mons. Anouilh, decía: "La mies se ha vuelto tan abundante que debo morir de trabajo o dejar que se pierda en parte, por falta de obreros para recogerla. Me muero de fatiga y de trabajo, pero también, a decir verdad, me muero de alegría".