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17 de enero de 1661

En San Lázaro, la primera Asamblea General de la Congregación de la Misión elige como sucesor de Vicente de Paúl al P. Renato Alméras. A favor de su elección están sus sólidas y bien conocidas virtudes y que Vicente le había confiado funciones importantes y le había designado como vicario general. Sin embargo uno de los asambleístas, el P. Gilbert Cuissot, superior de Cahors y visitador de Aquitania, escribirá que le entraron dudas sobre el sentido de su voto, pues pensó que Vicente había escrito en las constituciones que el superior general debía tener, entre otras cualidades, una buena salud y una buena conformación corporal y el P. Alméras, en los últimos años, había estado enfermo varias veces e incluso a punto de morir y tres días antes del fallecimiento de Vicente fue traído de Richelieu en camilla. Pero por otro lado, ¿acaso no lo había designado el mismo Vicente como su sucesor? y la Iglesia ¿no había sido gobernada por san Gregorio, que tenía mala salud? Entonces ¿por qué un enfermo no podría dirigir la Congregación que, de todos modos, era más pequeña que la Iglesia? El P. Cuissot, escribirá que, llegado el momento de votar, levantó los ojos al cielo y vió a Vicente de Paúl, en perfecto estado de salud, que le dijo las palabras con las que Rebeca convenció a Jacob para que recibiera la bendición de Isaac en lugar de Esaú: "Tomo sobre mí tu maldición, hijo mío", ante lo cual sus dudas desaparecieron. A pesar de sus enfermedades y de la impresión de ver que todos los votos recaían sobre él, el P. Alméras gobernará la Congregación durante doce años, en los que se incorporarán a la misma ciento diez sacerdotes y ciento veinte hermanos y se abrirán siete establecimientos en Francia (Metz, Fontainebleau, Amiens, Noyon, Saint-Brieuc, Lyón y Narbona) y, en Italia, se aceptará el seminario de Nápoles, por lo que, a la muerte del P. Alméras, la Congregación contará con treinta y cuatro establecimientos. Además el Delegado Apostólico, en nombre de la Santa Sede, aprobará la Compañía de las Hijas de la Caridad y el P. Francisco Fournier preparará la edición oficial de las Reglas de las Hijas de la Caridad, ordenando las que había escrito el fundador.