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15 de noviembre de 1654

Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad, continuación de la del 9 de octubre anterior, sobre el escándalo, en la que se habló de las razones para evitarlo y de que había escándalo recibido y escándalo dado. Hoy, Vicente prosigue diciendo que, por lo tanto, escandalizar es dar motivo al prójimo para ofender a Dios. Vicente resalta la gravedad de este pecado y pasa a considerar de que manera pueden cometer escándalo las Hijas de la Caridad. Son ocasiones de escándalo: hablar mal de una hermana o criticar ante las demás la conducta de los superiores; no ayunar cuando lo manda la regla o comer a todas horas; no levantarse a las cuatro; quejarse a otra hermana de lo que le ha dicho o hecho un superior; razonar que se puede romper una regla que no obliga bajo pecado, como la que prohibe escribir cartas sin permiso de los superiores, porque no se puede romper la regla sin cometer escándalo; hablar de lo que nos ha dicho el confesor, porque el penitente está tan obligado al secreto bajo pecado como el confesor, salvo que este haya dicho palabras indecentes, lo que, apostilla Vicente, no se da, en cuyo caso el papa obliga a decírselo al obispo; hacer visitas o recibirlas en contra de la regla; quedarse con el dinero de los pobres. Vicente explica que la gravedad del escándalo depende de las personas escandalizadas, siendo más grave escandalizar a un niño seguido de escandalizar a una hermana recién incorporada a la Compañía. Como medios para evitar el escándalo, Vicente da: ver quien esta alrededor y decirse "si hago tal cosa, escandalizo a mi prójimo, temo atraer sobre mi la ira de Dios y ponerme en tal estado que más me valdría estar en fondo del mar con una rueda de molino colgada del cuello. ¡Qué desgracia, Dios mío! ser causa de que mi hermana, este sacerdote o este externo que me ven os ofendan! ¡Oh! no, no lo haré". Vicente les dice a las hermanas que deben examinar todos los escándalos que han dado y confesarlos lo antes posible, diciendo el número de personas escandalizadas y buscando los remedios. Otro medio es no escandalizarse de nada y no juzgar nunca mal de nadie, excusando los defectos de las hermanas. La conferencia termina con una oración de Vicente en la que pide a Dios perdón por los escándalos cometidos por la Compañía y que les conceda la gracia de no escandalizar nunca más.