Sections

11 de abril de 1655

En la repetición de oración, Vicente de Paúl, se dirige a un hermano coadjutor que acaba de declarar que no tiene ninguna dificultad con las ocupaciones de la casa y le dice que a veces Dios obra así al comienzo, de ahí se pasa a la indiferencia, después a algún disgusto, al descontento y, a veces, a la aversión a Dios, a la virtud y a las personas que mantienen el orden. Es este un ejercicio que Dios envía a esas almas para que crezcan en virtud. Finalmente, Dios "las hace entrar en dulzuras y consuelos tan grandes que esto es admirable". Vicente se refiere al caso de una religiosa que después de pasar por este proceso, murió en olor de santidad y cita también el de otra persona, que aún vive y que, paradójicamente, no experimenta más tentación que la de no ser tentado, y como en la Sagrada Escritura y en las vidas de los más santos se dice que Dios ha hecho pasar por sufrimientos a todas las almas que ha llevado a la santidad y Él mismo quiso someterse al sufrimiento a pesar de ser el Santo de los santos, esta persona llega a sentirse reprobada y concluye que, puesto que no sufre, no es piadosa. Después de esto, Vicente recomienda al hermano que se humille mucho y desconfíe del estado en el que se encuentra y le dice que "el verdadero cristiano tiene que obrar continuamente contra sus inclinaciones, y más en particular los que se han entregado a Dios, o en la religión, o en alguna comunidad. San Pablo dice que hacía el mal que no quería hacer y que sentía aversión a hacer el bien que quería hacer; y así hemos de superarnos en todas las dificultades y aceptar los males y penas que nos vengan, como cosas que se nos presentan de parte de Dios, y permanecer en el estado en que quiere ponernos".