Sections

10 de septiembre de 1648

Carta de Vicente de Paúl al sacerdote de la Misión en Roma, P. Juan Dehorgny, en contestación a la suya, en la que trata del libro "De la comunión frecuente" del jansenista Antonio Arnaud, con cuyas ideas parecía simpatizar el P. Dehorgny. Vicente se apoya en varios pasajes del libro para poner de manifiesto a su interlocutor la intención del autor. Siguen a modo de resumen unos párrafos de la carta: "Todos los innovadores hacen lo mismo: siembran de contradicciones sus libros para que, si alguien los reprende en algún punto, puedan escaparse diciendo que en otra parte mantienen lo contrario... Sobre lo que se atribuye al libro de la frecuente comunión de apartar a la gente de la recepción frecuente de los santos sacramentos, le respondo que es verdad que este libro aparta poderosamente a todo el mundo de la recepción frecuente de la santa confesión y de la santa comunión, aunque aparente, para mejor ocultar su juego, estar muy alejado de este propósito... Le confieso con franqueza que, si hiciera del libro del señor Arnauld tanto caso como usted hace, no sólo renunciaría para siempre a la santa misa y a la comunión por espíritu de humildad, sino que hasta sentiría horror de este sacramento, pues es verdad que él lo presenta, respecto a los que comulgan con las disposiciones ordinarias que aprueba la iglesia, como una trampa de Satanás y como un veneno que emponzoña a las almas y trata a quienes se acercan a él en esa situación nada menos que de perros, de puercos y de anticristos... Por lo demás, me parece que es una herejía decir que es un gran acto de virtud querer retrasar la comunión hasta la muerte, ya que la iglesia nos manda comulgar todos los años. También es una herejía preferir esa pretendida humildad a toda clase de buenas obras, siendo evidente que por lo menos el martirio es mucho más excelente. Y también, decir absolutamente que Dios no es honrado en nuestras comuniones y que no recibe de ellas más que ultraje y ofensa... El señor Arnauld ¿podría demostrar más claramente que su libro no está compuesto más que con el deseo de arruinar la misa y la comunión, ya que apela a toda la antigüedad para predicarnos la penitencia (de la que jamás he visto hacer un solo acto al autor de esta doctrina ni a los que le ayudaban a introducirla) y después de todas estas fanfarrias se contenta con que no se comulgue?".