Hermenéutica de un carisma. La intuición de San Vicente, cómo interpretarlo hoy.

Conferencia del P. Gabriel Naranjo, CM en el Seminario de Estudios del Carisma, Colombia

Apuntes tomados por Jesús Antonio Galvis.

I. Don y dones del Espíritu Santo

Los textos bíblicos se orientan en dos direcciones: el primero, el don fundamental del Espíritu Santo que es común a todo cristiano; el segundo, los dones particulares o carismas.

Una reflexión sobre el carisma tiene como punto de partida el don fundamental del Espíritu Santo, el cual, según Pablo, sigue a la muerte y exaltación de Jesús. Ese don del Espíritu primero es dado a la comunidad apostólica y luego se extiende a toda la comunidad que se bautiza. Es un don que tiene que ver con la regeneración de quien lo recibe para un nuevo nacimiento.

Reflexionar sobre los carismas es caer en la cuenta de que todos recibimos el don del Espíritu Santo por el Bautismo.

Existen dones particulares que van recibiendo algunas personas y que siempre supone el don fundamental del Espíritu, y estos están en función de construir la comunidad, es lo que se denomina carisma. El carisma es una gracia que se manifiesta de manera particular e incluso de manera colectiva en un momento dado. La palabra carisma aparece 17 veces en el Nuevo Testamento. La doctrina sobre los carismas la encontramos en 1Co 12, 13 y 14.

El origen y la finalidad de los carismas: de dónde provienen y para qué existen. Los carismas proceden del Espíritu y la certeza es la confesión de Jesús, tienen como finalidad el provecho común. Los carismas, que son diversos están marcados por la unidad; porque proceden del mismo Espíritu. Los carismas son diversos; sin embargo, la diversidad de ninguna manera puede herir la unidad de la Iglesia. Al recibir un carisma un fundador adquiere la capacidad para interpretar el Evangelio.

Además del don fundamental del Espíritu Santo tendríamos que descubrir las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. La caridad es el alma de los carismas, de su diversidad y de su unidad.

Reconocer el carácter de primariedad del carisma en la Congregación de la Misión. Primariedad es una responsabilidad de la C.M. con relación a todos los que reciben el carisma. El carisma vicentino está abrazado con la orden del sacerdocio.

II. Hermenéutica: interpretación.

Teniendo en cuenta: el origen y los tiempos actuales. Es un esfuerzo por hacer que la vitalidad del carisma venga a los tiempos de hoy.

Trilogía hermenéutica:
1. Jesucristo es la regla de la misión:
2. Los pobres reconocidos como hermanos y maestros.
3. Carisma y Familia Vicentina al servicio del reino y de la Iglesia.

1. Jesucristo es la regla de la misión. Se han planteado tres convicciones.

a. La adhesión a Cristo es lo que sostiene nuestra identidad y expresa su autenticidad.
b. Este seguimiento de Cristo que tiene como punto de partida su contemplación en la palabra es lo que nos lleva a verlo en los pobres.
c. Jesucristo evangelizador de los pobres es nuestro centro. Él es el modelo de nuestra identidad y de nuestro compromiso, es el motivo de la pasión por los pobres.

2. Los pobres reconocidos como hermanos y maestros

a. La Asamblea General tomando el numeral 7 de la Dei Verbum, insiste en que la Sagrada Escritura manifiesta la predilección por los pobres y constata que Dios ama a los que aman a los pobres. Los pobres viven necesitados de pan, pero también de Palabras de vida. La Biblia nos muestra a un Jesús.
b. El Papa Benedicto XVI: “Los pobres son un lugar teológico porque hacen presente a Cristo en la Iglesia y en el mundo”. Ellos nos acercan a Cristo.
c. La conversión de San Vicente a los pobres y allí encontró la conversión a Cristo. No se pueden distanciar estos dos elementos. Es un dinamismo espiritual y apostólico que originó el carisma.
d. El contacto directo con los pobres que no solo nos acerca a Cristo, sino que nos permite dejarnos evangelizar por ellos. Tratar a los pobres como hermanos y maestros. Por eso hay que compartir nuestra vida con ellos.
e. Con el Papa Francisco soñamos con una Iglesia pobre y para los pobres. El carisma vicentino entra en la dinámica de una Iglesia pobre y para los pobres.

3. Carisma y familia vicentina al servicio del reino y de la Iglesia. Convicciones:

a. El carisma vicentino en relación con los signos de los tiempos tiene que despertar a la internacionalidad, la interculturalidad, la globalización.
b. Somos esencialmente misioneros. San Vicente nos fundó antes sobre el Espíritu que sobre la regla.
c. El carisma respira con los dos pulmones de la evangelización y de la caridad.
d. De acuerdo con la espiritualidad de los fundadores, el compromiso misionero es contemplativo.
e. La ida hacia las periferias. Salir y ser los abanderados en ese sentido.
f. Nueva evangelización y salida misionera.
g. La predicación y el sacramento de la reconciliación que están en el origen mismo del carisma.
h. Las virtudes propias.
i. Nuestras constituciones contienen un llamado específico a la santidad.
j. La multiculturalidad que necesita de aterrizar el carisma en las culturas, vivir el carisma interculturalmente.
k. El patrimonio del carisma son nuestros hermanos y hermanas vicentinas.
l. La actualidad del carisma en los tiempos de la Iglesia.
m. El sacramento de la confesión.
n. El carisma nació entre los laicos. Son los depositarios del carisma.

III. Relectura a nivel de la Iglesia

  • Hoy se está cuestionando mucho a los fundadores y no tanto a los carismas. Lo que la Iglesia aprueba son los carismas y no a la persona de los fundadores. La pertenencia primaria al carisma desde el don fundamental del Bautismo como hijos de la Iglesia en la particularidad de cada rama.
  • La trilogía del jubileo de este IV Centenario ha insistido en que el año de la vida consagrada no ha terminado.
  • Tener en cuenta estos binomios: Servicio y consagración. Vida fraterna y misión, autoridad y obediencia, espiritualidad y empeño.
  • Desafíos: dar vigor: más vida y consagración sobre el Evangelio.

IV. Pistas para la plenaria después del descanso de la mañana.

Preguntas inspiradas en el N.23 de la Evangelli Gaudium.

1) ¿Cómo expresar hoy la intimidad itinerante del carisma?
2) ¿Cómo expresar hoy la comunión misionera del carisma?
3) ¿Cómo concretar hoy el carisma en una Iglesia en salida?

Respuestas a la primera pregunta:

  • El carisma toma sentido dentro de su misma estructura según la comunidad y donde se esté viviendo, responde a las necesidades concretas y permanentes de los pobres. Hay que ser ingeniosos para partir desde la experiencia de Dios.
  • Con una actitud orante, dejando a Dios por Dios. A través del pobre hacer también oración. También debemos ser caritativos con nosotros, porque la caridad siempre empieza por casa. Debe haber una coherencia de vida, ser pacientes con ellos, reflejar en nosotros el rosto de Jesucristo, porque nuestra meta debe ser hombres y mujeres orantes al servicio del Señor con capacidad de perdonar. No se puede encontrar a Dios en el trabajo y en el servicio sino se tiene una experiencia con Él desde la capilla.
  • La manera y el modo de realizar el servicio desde la experiencia de Dios. Vivir con y para el pobre es asumir un estilo de vida pobre. Debe ser un carisma creíble desde el testimonio y que se refleja en nuestra que hacer. Siendo contemplativos en la acción y apostólicos en la contemplación.
  • La expresión del carisma se hace itinerante porque se debe estar en permanente movimiento, ofreciendo a los hermanos un servicio a partir de Dios, un servicio afectivo y efectivo, viendo en ellos el verdadero rostro de Jesús. Es muy importante ofrecerles el servicio de la escucha silente.
  • La palabra itinerante significa camino. Iglesia en salida. Jesús nos envía. Tomar conciencia de que somos enviados a llevar el mensaje del Evangelio. La experiencia de Dios es itinerante y ella misma es de por sí misionera y de esta forma logramos que sea contemplativa. En esta itinerancia tiene que estar la Palabra de Dios, porque el sentido de la Palabra asegura la autenticidad.

Respuestas a la segunda pregunta:

  • Somos Iglesia y en ella todos tenemos responsabilidades y el compromiso misionero debemos vivirlo en igualdad y en hermandad, mediante la vivencia de la vida fraterna en comunidad y el trabajo en equipo. Las buenas relaciones fraternas son el respaldo de toda acción misionera.
  • Orar por todos los hermanos y con el apoyo a las obras que realizamos.
  • La comunión misionera se expresa a través de la comunidad. Crear comunidad, generar procesos, ofreciendo una verdadera escucha, teniendo siempre presente a la Iglesia doméstica. Pasar a la acción de ver a discernir, siempre apoyados en el Espíritu Santo.
  • El trabajo en comunión misionera hay que hacerlo en red, en comunión con otras entidades impregnándolas del carisma. A partir de dos movimientos: ad intra: para llegar al otro desde una vida comunitaria. Ad extra: exige preparación para llevar a Dios al otro.
  • Practicando la corrección fraterna. Valorando los dones de los demás y poniendo al servicio los propios dones recibidos, erradicando la crítica y la envidia en nuestras comunidades y grupos apostólicos.
  • La vivencia de las virtudes propias de la espiritualidad vicentina. Apuntalan el tema de la comunión y el tema de la espiritualidad.

Respuestas a la tercera:

  • Es necesario desacomodarnos de nuestras situaciones de confort, y tratar de ajustarnos a las necesidades de los pobres, dejar el yo para darle paso al otro.
  • Descentralizar, salir al encuentro con la gente. Vincularnos y hacer obras buenas desde la Iglesia particular.
  • Oler a oveja, sacar tiempo para formarme, para emprender acciones de una evangelización renovada.
  • Estar atento para descubrir nuevas pobrezas y darle respuestas.
  • Revisión de obras. Apersonarnos del carisma, enamorándonos del pobre y cultivando nuestras virtudes vicentinas.

Vídeo sobre la conferencia “Hermenéutica de un carisma”.

Tomado de: www.corazondepaul.com

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