El noveno mandamiento invita a la pureza de corazón, no sólo en las acciones, sino tambiĆ©n en los deseos que cosifican a los demĆ”s. Para los vicencianos, esta pureza protege el amor autĆ©ntico y el servicio desinteresado, rechazando la posesividad y el orgullo oculto. La verdadera caridad honra a cada persona como templo del EspĆritu, fomentando relaciones de respeto, libertad y caridad.
















