Vivimos en un mundo digital en el que el acceso a la educación, la sanidad, el empleo y la vida cívica depende cada vez más de la conectividad tecnológica. Sin embargo, muchas personas, especialmente las más desfavorecidas, se enfrentan a obstáculos que les impiden participar plenamente, una realidad conocida como «exclusión digital» que plantea serias cuestiones sobre la justicia y la dignidad humana.











