Entradas sobre Desde un punto de vista vicenciano

Orar, pedir, buscar y llamar como Jesús

Jesús encarna lo que es orar, pedir, buscar y llamar.  Los cristianos, por tanto, procuramos orar, pedir, buscar y llamar según su enseñanza. Reconoce María Magdalena a Jesús y le llama:  «Maestro», porque él la llama primero:  «María».  Y porque Dios nos ama primero,...

Necesario, solo Jesús es necesario

Solo Jesús es necesario.  Los hombres y las mujeres que le escuchan y siguen hacen la mejor elección y ésta no les será quitada. Anuncia Jesús que es necesario que padezca mucho en Jerusalén.  Y llegado el debido tiempo, toma él la decisión de ir allí.  Pero mientras...

Prójimo aun de nuestros odiosos enemigos

Jesús, más que nadie, es prójimo de nosotros.  Practicando la misericordia con los necesitados, logramos hacer lo mismo que él. Un maestro de la ley pone a prueba a Jesús, y Jesús, volviendo las tornas, le pone a prueba al maestro.  Pasa éste, sin embargo, la prueba. ...

Marcas de Jesús en sus enviados

Jesús nos manda ponernos en camino.  Nos envía como corderos en medio de lobos, proclamando que ha llegado el reino de Dios y llevando sus marcas. La misión es una de la marcas de los discípulos.  Envía Jesús a los doce (Lc 9, 1-6), pero también a otros...
Servir a Dios solo y no al dinero

Dentro del corazón se encuentra lo decisivo

Jesús nos llama a aprender de él, pues es manso y humilde de corazón.  Por lo que sale de dentro de nuestros corazones nos revelamos o verdaderos o falsos discípulos. Ponen en cuestión los fariseos y los escribas la observancia religiosa de los discípulos de...

Servir a Dios solo y no al dinero

Duro tiempo de crisis y decisión de fe

Jesús tiene palabras de vida eterna.  Los verdaderos discípulos las escuchan y las hacen, aun resultándoles esto bien duro y penoso.  Es contagiosa la incredulidad de los de Judea, quienes murmuran contra un galileo de Nazaret y, luego, disputan entre sí.  Pues,...

Servir a Dios solo y no al dinero

Carne y sangre de la nueva y eterna alianza

Jesucristo nos ofrece su carne como verdadera comida y su sangre como verdadera bebida.  Si comemos su carne y bebemos su sangre, tenemos vida eterna. Esta vez no provoca Jesús una crítica, sino una disputa.  Disputan entre sí quienes no se explican cómo puede él...

Servir a Dios solo y no al dinero

Signos para los que tienen hambre insaciable

Nadie tiene mayor sensibilidad a nuestras necesidades que el que da la vida por nosotros.  Quienes, viendo signos, acuden a él y creen en él, no pasarán hambre jamás. Por fin, encuentra la gente al buscado.  Pero parece que él no se muestra tan acogedor como cuando...

Servir a Dios solo y no al dinero

Poco, pero más que suficiente para todos

Jesús nos alimenta.  Quiere que hagamos con otros lo que él hace con nosotros, entregándole lo poco que tenemos, para que nos saciemos todos. Piensan los discípulos que ser responsable de quienes no tienen nada de comer significa no ser responsable de ellos para...

Servir a Dios solo y no al dinero

Responsables ante una autoridad superior

Jesús es el pastor suscitado por Dios en esta etapa final.  Responde a las necesidades de los que andan como ovejas sin pastor.  ¿Así de responsables somos? No son responsables los dirigentes del pueblo.  Los condena, pues, quien los ha designado responsables del...

Servir a Dios solo y no al dinero

Arrepentimiento y fe en el Evangelio

Jesús, aunque no tiene pecado, es el arrepentimiento en persona.  Nos llama él y nos envía a predicar el arrepentimiento y hacernos signo visible y eficaz de lo que predicamos. Comienza Jesús su ministerio público proclamando:  «Está cerca el reino de Dios. ...

Servir a Dios solo y no al dinero

Buscado muy urgentemente, sí: un profeta

Jesús es la respuesta definitiva a las plegarias de los que se lamentan de que ya no hay profeta.  Así de buscado es un profeta. Lo buscado que es un profeta, esto lo expresa el lamento:  «Ya no vemos nuestros signos ni hay profeta» (Sal 74, 9).  Algo parecido se lee...

Servir a Dios solo y no al dinero

Sensibilidad de la fe ante la muerte

Desea Jesús iluminarnos a los que vivimos en sombra de muerte.  Para que su deseo nos sea efectivo, basta que tengamos fe, revistiéndonos de su sensibilidad. Vinieron a alegrarse con Isabel los vecinos y los parientes.  Pero no experimentaron realmente su sensibilidad...

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