La beata Ana María Janer Anglarill dedicó su vida al servicio de los enfermos, los pobres y los marginados, y fundó el Instituto de Hermanas de la Sagrada Familia de Urgel para continuar su misión de caridad y educación. Su espiritualidad, centrada en la divina providencia, el amor sin límites y la humildad, inspira el trabajo actual de comunidades por todo el mundo.



















